Estar en comunión con Dios

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Queridos hermanos y hermanas: os presento un mensaje de san José  que nos ha llegado al comienzo de la novena a él dedicada. Durante la plegaria le hemos pedido que nos dijera alguna cosa sobre sí mismo  dado que sobre él se habla poco. Nos dirigió estas palabras que nos exhortan a vivir   en una relación auténtica y profunda con Dios, fuente de toda nuestra felicidad y realización.

Os saludo con gran afecto  y os bendigo.

                                                                                            Stefania Caterina

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4. El pueblo nuevo celebra la vida

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Encuéntrate con Dios en Jesucristo

Queridos hermanos y hermanas,

Empiezo esta reflexión con las palabras de San Miguel Arcángel tomadas de su mensaje del 17 de marzo de 2013. Ellos abrirán el camino de la búsqueda de Dios a todo hombre, ayudarán  a los cristianos que comienzan la preparación para la Pascua a  profundizar en el conocimiento de Dios:

“Todos aquellos que deseen el bien y buscan la verdad, son llamados en estos tiempos a un camino de profunda renovación espiritual. Esto conducirá necesariamente a la recapitulación en Cristo; significa que todos deberán acoger, conocer y amar a Jesús y formar parte de su pueblo santo. La recapitulación en Cristo abarca la creación entera, es un camino único para todos los hombres del universo… Cuando todo será recapitulado en Cristo, el Padre creará un cielo nuevo y una tierra nueva y se la dará a sus hijos; será la nueva creación. En ella, no podrá entrar nada impuro… Este es el maravilloso plan de la Santísima Trinidad para cada uno de vosotros y para toda la humanidad. Esto ya se está realizando”. [1]

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3. El pueblo nuevo celebra la vida

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¡Sal de ti mismo y permanece en la presencia de Dios! (1 Reyes 19, 1-18)

Queridos hermanos y hermanas,

La invitación de Dios a quienquiera que quiera conocerlo es la misma que la que dirigió al profeta Elías (1 Reyes 19:1-18) salir de uno mismo y abrirse a Dios. Este es el pasaje más obvio y natural hacia la relación entre la criatura y Dios; al mismo tiempo, es el más difícil. Como testimonia toda la historia de la salvación, todos los santos, e incluso el gran profeta Elías: también él tuvo que salir de sus razonamientos, de sus visiones de la salvación, de su poder carismático para entrar en el silencio y aceptar la acción salvífica de Dios.

El hombre es un ser comunicativo, estático. También la naturaleza es así: se abre para ser calentada, regada, fecundada para ofrecer su fruto. A diferencia de la naturaleza, el hombre es libre, se comunica con Dios en el amor dandole de nuevo la vida a él. Así crece, se transforma y alcanza su perfección en comunión con Dios.

1. ¿Porque el hombre tiene miedo de la justicia de Dios? La justicia de Dios es el hábitat perfecto en el que se desarrolla la vida de cada individuo y de toda la comunidad humana. Allí, todo es perfecto: el amor, el orden, el conocimiento, la vida y todo aquello que sea un deseo noble del hombre. En el hombre cerrado, contrariamente, todo es imperfecto y conduce a la corrupción como consecuencia de su pecado.

Misteriosamente, el hombre se esconde, huye de este hábitat suyo perfecto, del rostro de Dios. Encuentra mil razones para cerrarse en su voluntad y su forma de pensar y, así se autolimita. Cerrándose delante de la justicia de Dios, entra en el miedo, deforma su vivencia religiosa y se convierte en un hipócrita. Evitando la justicia de Dios que es la realidad de Dios, el espejo de la perfección, prefiere hablar superficialmente de misericordia, de gracia, tener experiencias extraordinarias, carismas, servicios especiales, éxitos, o se priva de la capacidad para conocer el bien y el mal. De este modo entra en el torbellino de la confusión: en el fondo, tiene miedo de entregarse a Dios para ser totalmente regenerado por él; se condena a sobrevivir allá donde se encuentra y luego morir.

2. Conocemos la perfecta apertura a Dios de María, que es la única criatura nueva. Su actitud ante Dios se resume en las palabras del Arcángel San Gabriel: “He aquí la sierva del Señor. Hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lc 1,38). Toda su vida se desarrolla en esta actitud, desde el momento de su Inmaculada Concepción hasta la asunción al cielo en cuerpo y alma. Y ella misma lo explica en un mensaje a Stefania Caterina: “Hijitos, yo no estoy muerta! Cuando fui asunta al cielo, yo no estaba en un estado de muerte, sino de éxtasis profundo. En este éxtasis fui llevada al Cielo, en el tripudio de gloria del Omnipotente. Estaba profundamente en éxtasis y todo mi ser hecho de espíritu, alma y cuerpo, se elevaba acompañado de los ángeles que abrían el camino, así como os lo abrirán a todos vosotros cuando entraréis en la nueva creación. Rodeada por los siete grandes Arcángeles y por miríadas y miríadas de ángeles, fui ascendida al cielo”. [1]

Esto al hombre le parece increíble. Aleja de sí la verdad de convertirse en una nueva criatura, como si fuese irreal. Pero esta es la realidad que estamos invitados a poseer. La Virgen explica: “Todo vuestro camino espiritual debe tender a la progresiva purificación del pecado y de la corrupción, hasta alcanzar el estado inmaculado  que os hace partícipes de la gracia divina y dignos de pertenecer a la nueva humanidad. El genero humano entero, en todo el universo, alcanzará este estado de pureza para entrar en la nueva creación:  la nueva criatura inmaculada y también la nueva humanidad ” [2]

¡Qué gran éxodo de la humanidad! Es la plena y definitiva realización de nuestras aspiraciones.

3. Buscad, buscad, eso es, rogad a Dios y acoged la vida que os comunica; no sólo para sobrevivir. ¡No pidáis las cosas para ponerlas en vuestros bolsillos agujereados, en la vida corrupta! buscad el reino de Dios; pedid de convertiros en personas nuevas, para que vuestra vida se realice plenamente. Todo lo demás os será dado como fruto de vuestra sumisión a las leyes de Dios (Mt 6, 24-34).

Todos veis la crisis profunda de la humanidad. Se propaga y aumenta la degradación moral, cultural, faltan puestos de trabajo y aumenta la pobreza. La gente inmersa en la crisis, esta tensa, temerosa y se entienden cada vez menos entre ellos; y lo mismo sucede en la política como en muchas otras áreas. Hasta la naturaleza está enojada y desorientada: inundaciones, huracanes, contaminación… ¿Lo habéis notado? ¿Estáis tratando de averiguar la verdadera vía de salida de esta situación? ¿Habéis comprendido la causa? La humanidad se ha cerrado en sí misma, en la dimensión material destinada a ser transformada y a no ser tal como es. No encontrar vías de salida, ahoga y amenaza con implosionar. La humanidad ha perdido el contacto con su origen y su fin: “Vendré pronto y daré la recompensa a cada uno, según sus obras. Yo soy el Primero y el Último, el Principio y el Fin, el origen y el final – dice el Señor“(Apocalipsis 22:12-13). Busquémosle, amémosle, y convirtámonos a Él. Entonces caminaremos en la luz, entenderemos los acontecimientos que se desarrollan delante nuestro, en lugar de ser consumidos por las preocupaciones y la desesperación. Buscadle y comprenderéis los acontecimientos, veréis la manera de salir de la crisis.

” Tranquilo está mi corazón,

para ti tocaré y cantaré.

Despiértate, salterio y arpa;

Quiero despertar el alba.

Te alabaré entre los pueblos, oh Señor,

Te cantaré alabanzas entre las naciones.

Tu amor es grande, se eleva hasta el cielo,

tu fidelidad alcanza las nubes.

Muéstrate, oh Dios, por encima de los cielos,

Y que tu poder cubra toda la tierra!

Sálvanos con tu mano, respóndenos

Y serán liberados aquellos que te aman”.

 

Que el Señor os dé el fruto de vuestra búsqueda y vuestra plegaria y os bendiga.

Tomislav Vlašić

 

2. El pueblo nuevo celebra la vida

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Carta a los creyentes y no creyentes en Jesucristo

Queridos hermanos y hermanas,

Os escribimos después del mensaje de Jesús y nuestra comunicación de 1 de enero de 2014. [1] Os hemos ofrecido nuestra disponibilidad para informaros y acompañaros durante este año. Con este artículo deseamos implicaros mas en nuestro empeño responsable de realizar nuestro destino común: dar un salto cualitativo en la vida y tomar parte en el glorioso futuro de la humanidad.

Damos testimonio de que todo el universo será recapitulado en Jesucristo. Que esto no os turbe! No partimos de prejuicios, imágenes religiosas impuestas, ni de ideologías religiosas. Deseamos entrar con vosotros en un diálogo profundo en el cual emerja la verdadera identidad del hombre, del creyente en Dios, como un científico que busca la verdad, con los hombres que están comprometidos a vivir y expresar los deseos y los ideales más nobles depositados en ellos, para hacer un salto cualitativo en la vida. Todo esto implica la responsabilidad de los creyentes y no creyentes, así como los miembros de toda religión.

Cada hombre es creado a imagen de Dios: ésta, está impresa en su esencia. El hombre es capaz de encontrar AQUEL QUE ES, más allá de todas las imágenes de Dios creadas por el hombre. Esta es la base metafísica por la cual Dios se revela en estos tiempos a todos los hombres del universo, en Jesucristo, como AQUEL QUE ES, desvela la realidad viviente. Así, cada uno encuentra su verdadera identidad en Dios y se transforma en una criatura nueva; y como tal, esta gobernada  por las leyes del espíritu puro, se convierte en un colaborador de Dios. De aquí nace el  verdadero conocimiento y la ciencia que hacen al hombre capaz de gobernar perfectamente lo creado conjuntamente con Dios.

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1. El pueblo nuevo celebra la vida

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Queridos hermanos y hermanas:

Con este título que recogerá  diversas reflexiones a seguir, henos de nuevo con vosotros. Continuamos viviendo en el silencio, tal como os lo habíamos dicho antes, porque es el mejor modo  de vivir en la presencia de Dios, comprender su voluntad y ponerla en práctica.

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“No temas pequeña grey”…(Lc. 12, 32)

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Queridos lectores,

os  propongo el mensaje de san Miguel arcángel que traza el camino a los acontecimientos que nos esperan. San Miguel afirma que este es el último mensaje a la humanidad de la Tierra, pero que nada  faltará a quienes desean   con sinceridad participar al  plan de Dios de recapitular en Cristo todas las cosas. Así que, pongámonos, al servicio de Dios con plena confianza, llamándonos los unos a los otros a nuestra  “responsabilidad de hombres y de creyentes”, como afirma san Miguel.

Os saludo y os recuerdo siempre en mis plegarias. El Señor os de paz.

Stefania Caterina

Mensaje de san Miguel Arcángel del  19  de noviembre de 2013

 

“Los saludo, hermanos y hermanas de la Tierra. Dios me envía todavía una vez más a vosotros. Este, sin embargo no  es un mensaje como los otros que habéis recibido hasta ahora: mis palabras cierran un ciclo de vuestra historia y abren  otro nuevo. Me dirijo, hoy, por última vez a la humanidad de la Tierra. Se  os han explicado muchas cosas y por eso no pretendo repetir cuanto ya sabéis. Me limitaré a subrayar algunos puntos para reclamar una vez más vuestra responsabilidad  de  hombres y de creyentes. He aquí los puntos sobre los cuales os invito a reflexionar.

1. Todo lo que se os ha dicho en  estos años será llevado a su cumplimiento sobre la Tierra. El plan de recapitular en Cristo todas las cosas será realizado. ¡No se ilusionen los enemigos de Dios y de su pueblo! Dios tiene el poder de llevar a término lo que ha establecido. Si os  parece que no sea así es solo  porque Dios tiene paciencia con los hombres de la Tierra y les da a todos tiempo para comprender, si desean comprender. Las promesas de Dios se realizan siempre en aquellos que lo aman y lo buscan sinceramente. Se cumplirán incluso en los enemigos de Dios, que, lo quieran  o no deberán plegarse al querer de la Santísima Trinidad. Hombres, ángeles, demonios y todas las criaturas están sometidos al  poder de Dios y nada escapa a sus ojos. Tarde o temprano todo deberá cumplirse. Estad seguros.

 

2. El plan de recapitular en  Cristo todas las cosas se esta cumpliendo en el universo. Los núcleos, el sacerdocio nuevo, la unión  mística con Jesús y las otras cosas sobre las que tanto se os ha  hablado están ya en acción en buena parte del universo. Yo estoy sobre todo en las humanidades fieles a Dios que pueblan el alto universo; estoy también  en la mayor parte de las humanidades del universo medio. Aquí ha sido desarrollada una tarea profunda y capilar de evangelización por cuenta de los hermanos fieles a Dios que ha  producido muchos frutos. Planetas enteros del universo medio se han convertido a Dios y junto a las humanidades fieles forman un pueblo grande y  poderoso.

 

Os digo esto para que no penséis que cuanto  os ha sido anunciado en estos años sea una hermosa utopía. Dios no es un vendedor de humo como muchos de vuestros jefes políticos y religiosos;  no engaña a nadie, tanto menos a quienes lo aman. Por eso, cuanto está realizándose en otras partes del universo  deberá  suceder también sobre la Tierra  y en el  bajo universo, donde la Tierra se encuentra.

La Tierra se encuentra en un fuerte atraso a causa de su lejanía de Dios, de su arrogancia y de su infidelidad. Vuestro  planeta debería haber sido un centro de irradiación del mensaje de la salvación a todo el universo,  por el hecho que Jesucristo se encarnó sobre la Tierra. Podéis verlo por vosotros mismos que la Tierra se ha convertido, en cambio, en un centro de irradiación  de pecado y de corrupción. La mayor parte de vuestra humanidad vive fuera de las leyes de Dios: sigue la ley del egoísmo, del pecado y de la muerte.

3. En todos los tiempos Dios se ha formado sobre la Tierra un pequeño resto,  un pueblo humilde que permaneció fiel a  su ley de amor y de vida: es el pequeño rebaño del que habla Jesús (Lc. 12-32) por amor del cual Dios ha perdonado muchos pecados  a esta humanidad y por amor del cual realizará sus proyectos sobre la Tierra. Los santos, los profetas y los justos que vivieron sobre vuestro planeta a lo largo de la historia, han abierto el camino a la realización del plan de Dios sobre la tierra. Casi siempre ultrajados y perseguidos, han ofrecido su vida y sus sufrimientos por  todos vosotros, alejando los castigos que vuestra humanidad habría justamente merecido. Como está escrito:”…Dios  los ha probado y los ha encontrado dignos de Él ,los ha probado como al oro en el crisol y  le han complacido como la ofrenda de un holocausto”.(Sab.3, 5-6)   Su sacrificio, permitido por Dios, no ha sido inútil y eso quedará claro al final de los tiempos.

También hoy este pequeño rebaño está presente sobre la Tierra; está unido a Dios  y a sus instrumentos y trabaja en silencio en medio de las dificultades de un mundo pagano, sin fe y sin ley. El es como una semilla pero está destinada a crecer. De esta semilla Dios hará crecer un pueblo nuevo mediante el cual realizará sus planes. Todos estáis llamados a formar parte de este pueblo, porque Dios no hace preferencias. Sin embargo, para formar parte no basta el entusiasmo: debéis despojaros del egoísmo, de los compromisos, de las ambiciones y decidir seriamente cambiar  vuestra vida, de vivir según las leyes divinas que Dios os ha hecho conocer por medio de Jesucristo.

 

Lucifer y sus secuaces son fuertes y numerosos sobre la Tierra, como bien lo podéis ver. Ellos odian al pequeño rebaño de Dios, desean dispersarlo y exterminarlo; pero Dios vigila sobre lo que suyo. ¡Sépanlo bien los enemigos de Dios  y  de Jesucristo!

 

4. La humanidad de la Tierra está entregada a Lucifer desde el momento del pecado original. Aquí Lucifer ha levantado su trono; también él se  formó un pueblo sobre la Tierra, desde aquí piensa expandir su reino  a todo el bajo universo. La situación sobre vuestro  planeta es grave, pero la mayor parte de la humanidad está totalmente ignorante del  peligro que corre, enfrascada como está para sobrevivir: si Lucifer no puede realizar  lo que quiere, os destruirá. El hace siempre así: si no puede conseguir, destruye. El poder en la Tierra está firmemente en las manos de una jerarquía que sirve a Lucifer; podéis ver a dónde os está llevando: la Tierra es un lugar de desesperación, conocido en todo el universo como “el planeta de la muerte” peligroso y hostil.

 

5. La humanidad de la Tierra no podrá salir  por sí sola del túnel  en que se ha metido. Por eso es necesaria la ayuda de parte de las humanidades fieles a Dios. Dios desea desde siempre mandaros en ayuda a vuestros hermanos del universo fieles a él, contra los cuales Lucifer no  puede hacer nada; pero Dios ha respetado siempre vuestra libertad. Muchos de vosotros no aceptan  la idea de que existan otros hombre  en el universo, y esto ha retardado los planes de Dios.  Además vuestros gobernantes y los jefes de las religiones que temen fuertemente la intervención de los hermanos fieles han escondido al pueblo la realidad del universo; esto ha  complicado ulteriormente las cosas. No obstante esto, Dios ha decidido enviaros la ayuda del universo  y lo hará poniendo un límite a la astucia y a la arrogancia de los hombres de la Tierra que no quieren aceptar la realidad tal como es en Dios y plegarse a su voluntad.

Hasta hoy los  hermanos fieles a Dios han recorrido el universo medio llevando a todos esos pueblos el anuncio de la redención realizada por Jesucristo y bautizando en su nombre pueblos enteros. Esperan de Dios la orden de entrar en el universo bajo para cumplir la misma obra de evangelización. En este universo donde os encontráis  también vosotros la situación es delicada: aquí Lucifer tiene un gran poder sobre las diversas humanidades porque son rebeldes a Dios. No aceptarán fácilmente la llegada de los hermanos fieles, incluso reaccionarán con violencia. La entrada de los hermanos fieles con toda su potencia en el universo bajo y el  comienzo de su evangelización implicará fuertes contragolpes también sobre la Tierra, porque Lucifer y los suyos estarán en continua alerta y multiplicarán los esfuerzos para alejar a las humanidades fieles.

La Tierra será el último  planeta del universo bajo en ser visitado por los hermanos fieles. Estos, sin embargo, estarán en comunión con el pequeño rebaño de la Tierra que desde hace tiempo aceptó su existencia y espera con amor su manifestación. Dios  mandará a los hermanos fieles sobre la Tierra a visitar a personas individuales y a núcleos bien preparados para instruir y proteger  a los hijos de Dios. Cuando llegue el momento Dios les ordenará mostrarse abiertamente a toda la humanidad de la Tierra. Llegados a este punto ya no servirán para nada ni las mentiras de vuestros gobernantes ni vuestras armas y ni siquiera vuestros escudos estelares. Veréis entonces las señales del cielo, en el sol, en la luna y en las estrellas (Lc. 21, 25); todos comprenderéis la realidad tal como es, pero  para muchos será  demasiado tarde. Ahora es el momento en el cual todos vosotros, del más pequeño al más grande, debéis hacer vuestra elección: o con Dios o con Lucifer. No perdáis tiempo porque no queda mucho tiempo.

 

6. Antes de que todo esto suceda, nada les faltará  a los verdaderos hijos de Dios que desean ser recapitulados en Cristo para llegar a ser criaturas nuevas. Serán instruidos sobre todo aquello que les espera: el Espíritu Santo los guiará interiormente a la verdad y recibirán confirmaciones cada vez más fuertes y  en el momento justo. Dios  protegerá a su pequeño rebaño no obstante la batalla que le espera: este pequeño resto se enfrentará frontalmente con las fuerzas del mal y la Tierra será el escenario  de la más grande batalla entre espíritus de todos los tiempos: el Espíritu de Dios presente en sus hijos, y el espíritu del mundo presente en los hijos de las tinieblas.

7. Para afrontar semejante batalla Dios ha  puesto al lado de su pueblo los tres grandes instrumentos  de este tiempo: los ángeles, el Núcleo Central y los hermanos del universo fieles a Dios.  Quien los ha acogido y ha entrado en comunión con ellos estará fuertemente protegido. Los instrumentos de Dios están en plena acción en el universo y enfrentan situaciones difíciles: deben preparar en espíritu la entrada de los hermanos fieles en el bajo universo y  proteger a los más débiles en el pueblo de Dios. Dios los ha llamado para una acción silenciosa y potente.

8. Dios está retirando en el silencio a sus instrumentos, ordinarios y extraordinarios, para concentrar su acción  allí donde realmente sirve. Las grandes voces proféticas de este tiempo  se apagarán lentamente hasta callar del todo. Es el gran silencio de Dios que precede los acontecimientos grandiosos que os esperan. Quedarán gritando en las plazas las voces confusas de los falsos profetas. Solamente quien esté firme en Dios podrá discernir en el gran desorden que os espera: desorden político,  social, religioso, desorden también en la naturaleza que habéis devastado más allá de  todo límite: “se  levantará nación contra nación y reino contra reino y habrá terremotos en diversos lugares, carestías y pestes y habrá  también hechos aterrorizantes…” (Lc. 21, 10) Dios no hablará más a los sordos que no quieren escuchar ni manifestará su acción a los  ciegos que no quieren ver: la obra de Dios sólo será comprendida por aquellos  que están unidos a Él. Dios retirará sus gracias de aquellos que disfrutan de su bondad pero que no se convierten para dárselas a quienes caminan en su voluntad.  Vuestra humanidad será puesta a prueba duramente, no  porque Dios quiera castigaros sino  porque quiere purificaros y salvaros: vuestra obstinación es tal que no le dejáis a Dios otro camino que el de la  prueba; sólo así os plegáis al bien, mientras estáis siempre dispuestos a elegir el mal.

9. El plan de Dios para salvar a sus  hijos está desarrollándose en toda su potencia en el universo entero. No se detendrá  hasta que no sea abatido el reino de Lucifer. Toda la creación será tocada por la acción Trinitaria, que como una onda gigantesca se propagará por todas partes. Decidid ahora de qué lado estar; mañana podría ser ya demasiado tarde.

10. También la Iglesia de la Tierra será probada duramente para ser purificada de los muchos pecados de que está manchada. Dios ama a su Iglesia y quiere salvarla. Pero esto no será posible  sin una verdadera expiación de sus culpas.

 

Por esto invito todavía una vez más al Papa y a  las jerarquías de todas las iglesias cristianas a reconocer y proclamar la existencia de la vida en el universo,  sobre todo la existencia de los hermanos fieles a Dios. Los invito también a reconocer la existencia de los tres  instrumentos extraordinarios de este tiempo y a ponerse en comunión con ellos para recibir ayuda y protección. Los invito finalmente a reconocer  mi autoridad de Precursor de la venida gloriosa de Cristo y de Guía del pueblo de Dios en estos últimos tiempos. No pido esto para mí mismo sino para el plan de Dios y  por su voluntad. No os pido que me levantéis costosas estatuas sino que obedezcáis mis órdenes, que son órdenes de Dios para el bien de su pueblo. Si se hace esto, los sufrimientos de la humanidad de la Tierra serán abreviados y recibiréis toda la ayuda necesaria de mi parte y de todos los instrumentos de los cuales estoy a la cabeza. Esta es la última  invitación que os dirijo, después de la cual,  la palabra la tendrá Dios que hará aquello que deba hacer. Reflexionad y rezad para responder en el modo justo.

Invito a todos los sacerdotes y a los cristianos, del más  pequeño al más grande, a reflexionar sobre la propia conducta y a ofrecerse incondicionalmente a Dios. Levantad vuestra  mirada porque está muy dirigida a las  cosas de la Tierra;  estáis de tal modo absorbidos por las preocupaciones de este mundo que la semilla de Dios no crece en vosotros como debería (Mt.13 , 22). Es justo que cumpláis vuestro deber pastoral, social, familiar;  sin embargo esto no ocupa el primer lugar en la escala de los valores de Dios: recordad que primero debéis buscar su reino y  que el resto se os dará por añadidura (Mt.6,33). Corréis de la mañana a la noche y os afanáis por cosas que a menudo son inútiles;  raramente sabéis elegir la mejor parte de la que habla Jesús. (Lc. 10, 38-42)

Es hora de que los cristianos sean testigos  entusiastas y auténticos del Evangelio  mediante una vida íntegra en Dios y una verdadera comunión fraterna: “Vosotros sois la sal  de la Tierra; pero si la sal pierde el sabor ¿con qué se la salará? No sirve para otra cosa que para ser tirada y pisoteada por la gente”(Mt.5 13.) Demasiados cristianos se han vuelto insípidos y esta es una de las causas de muchos de los males de la Tierra. Reflexionad.

Me dirijo a cada hombre que dice que no cree pero que es de buena voluntad: no es demasiado tarde para descubrir a Dios. Este es un tiempo de fuertes gracias para quien desea cambiar para mejor la propia vida. Buscad a Jesucristo y él os manifestará su vida. Seréis hombres nuevos  y contribuiréis a construir un nuevo porvenir para la  humanidad de todo el universo. Dios tiene necesidad de cada uno de vosotros y os ha creado para su gloria. Reflexionad.

 

Me dirijo también a los que habéis decidido adorar y servir a Lucifer: vuestro tiempo esta expirando. No lograréis detener la obra de Dios ni ahogar a su pueblo, que esta creciendo cada vez más en todo el universo. Estáis todavía a tiempo para convertiros, si lo queréis, y expiar vuestros pecados. Podéis, todavía, huir de la esclavitud de Lucifer;  Pero atención, porque el tiempo se hace breve. Si no os convertís seguiréis la suerte de vuestro patrón.

Mi mensaje acaba aquí. Os he dicho todo lo que  el Señor me ha ordenado y  continuaré rezando por vosotros. Bendigo a todos aquellos que leerán estas palabras; bendigo sobre todo  a cuantos  las acepten y las pongan en práctica. A vosotros, pequeño rebaño, os digo que no temáis porque Dios estará siempre cerca. Permaneced en la  paz y haced que crezcan en vosotros la fe, la esperanza y el amor; sed signos de la presencia de Dios  en medio de los hombres de la Tierra, que estarán cada vez mas confusos y perdidos. Esto es lo que Dios espera de vosotros. Le compete a Dios hacer las grandes cosas, a vosotros os toca en cambio ser pequeños y sencillos como niños que se confían con amor en las manos del Padre. Rezad mucho y suplicad a Dios que tenga piedad  de la humanidad de la Tierra.

 

Os bendigo y bendigo a toda la humanidad de la Tierra, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

TIEMPO DE SILENCIO

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(Mensaje de Stefania Caterina y de Tomislav Vlasic, del  4 de Octubre de 2013)

Os saludamos con gran  y fraternal afecto. En estos años nos habéis seguido a través de los libros, las  conferencias, las reflexiones y de todo lo que hemos publicado en  este sitio. Os estamos agradecidos; hemos sentido vuestra plegaria y vuestro amor por vosotros.

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