El signo es una cruz …

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Queridos hermanos y hermanas,

el signo que veis representado y que deseamos daros a conocer lo hemos recibido por revelación. En 2015, María Santísima, se lo mostró a Stefania Caterina en una visión. Ha dicho que se il-segno-e-una-croce-simbolo-della-salvezza-operata-da-gesu-cristotrata de un signo potente. Lo llevarán aquellos que decidan seriamente pertenecer al pueblo nuevo que se ofrece a Dios a través de su Corazón Inmaculado, y participa en la acción de Dios para recapitular en Cristo todas las cosas.

Así pues, esto es lo que representa este signo, según las instrucciones dadas por la Virgen.

El signo es una cruz, símbolo de la salvación realizada por Jesucristo y como tal reconocida y venerada por el pueblo de Dios presente en todo el universo.

 

En el centro de la cruz esta el Corazón Inmaculado de María, del cual se irradia la llama de su amor.

 

En torno al corazón se puede ver un círculo de color azul celeste que representa al pueblo de Dios presente en todo el universo; a su alrededor, otro círculo azul con las doce estrellas de la corona de María, descrito en el libro de Apocalipsis, [1] signo de su realeza que se extiende a todo el universo, y también de su maternidad universal. María, de hecho, ha afirmado en repetidas ocasiones que las estrellas de su corona son sus hijos dispersos por todo el universo.

María santísima está en el centro del pueblo que se consagra a Ella y que por esto le pertenece. Como Madre y Reina sostiene y defiende el pueblo que su Hijo Jesús ha conquistado con su sangre. Lo eleva y lo asocia a su inmacularidad con el fin de que sea  puro y capaz de comparecer ante su Señor.

En el pueblo de Dios a Ella consagrado, María Santísima triunfa. Por eso este signo representa también el triunfo de su Corazón Inmaculado, ya anunciado en Fátima, que se realizará no sólo en la Tierra sino en todo el universo.

A través de Stefania Caterina, la Virgen se ha expresado así a propósito del signo: “Hijos míos, os he hablado del signo  que he querido para todo el pueblo del universo y no sólo para vosotros sobre la Tierra. Es el signo de todos mis hijos que  en su pecho se realiza el triunfo de mi Corazón, porque mi Corazón triunfa en vuestro corazón. Y cuando todos hayáis recibido esta signo, se cumplirá el tiempo y se acercará el retorno de mi Hijo. Todos aquellos que sobre la Tierra y en el universo se convierten y entran a formar parte del pueblo nuevo reciben este signo, están marcados por  mi Corazón, el corazón de la Madre del Salvador. Es el triunfo del amor de Cristo en cada uno de vosotros”.

Sobre los dos brazos de la cruz está la Alfa y la Omega, que representan a Jesucristo tal como se indica en el libro del Apocalipsis, en diferentes capítulos [2]: “Yo soy el Alfa y la Omega, Aquel que es, que era y que ha de venir, el Todopoderoso “; y también: “Yo soy la Alfa y la Omega, el Principio y el Fin”; y luego: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin “.

 

El Alfa y la Omega indican que todo lo que existe desde el principio será recapitulado en Cristo. Esto marcará el pasaje de la primera creación, Alfa, a la nueva creación que llegará al fin de los tiempos, Omega. Entonces Jesús vendrá de nuevo en la gloria para instaurar definitivamente el Reino de Dios e introducir en la nueva creación a todos aquellos que le pertenecen.

 

La pasaje de la antigua a la nueva creación sólo podrá llegar  perteneciendo al pueblo de Dios presente en todo universo, que participa en el sacrificio de Cristo a través del Corazón Inmaculado de María. Este es el pasaje pascual, corazón del mensaje cristiano.

 

Sobre la cruz no está representado Jesús crucificado sino su pueblo unido a María Santísima. Esto significa que el pueblo de Dios está llamado a vivir una profunda unión con el sacrificio de Cristo, para completar aquello que falta a su pasión con el fin de llegar a su resurrección, y convertirse así en la Eucaristía viviente.

Tanto la Virgen, como todos los instrumentos que nos han hablado en estos últimos tiempos, han hecho hincapié en el poder divino que tiene este signo. Se nos ha dicho que no se trata de un distintivo de pertenencia a alguna asociación humana, ni un signo para ostentar de forma fanática o como un adorno. Este es un signo de pertenencia al pueblo de Cristo que vive y trabaja en todo el universo. Por eso, no se ha dado solo a nosotros en la Tierra, sino a todos los hermanos y hermanas que viven en otros planetas y que, aunque muy distantes, están unidos en el mismo espíritu porque pertenecen a la Santísima Trinidad.

Así se expresó el Espíritu Santo a través de Stefania Caterina: “Recibiréis el signo por el que imprimiré en vosotros el sello trinitario. Es una signo potente porque lleva en sí la potencia de la Santísima Trinidad; una potencia que ninguna fuerza puede derrotar “.

Se nos ha explicado también que este es un signo de reconocimiento, similar al símbolo del pez para los primeros cristianos. [3] Como en el primer siglo dC, cuando el pescado era una señal que los cristianos utilizaban durante las persecuciones del emperador romano. Esa señal indicaba la presencia de los cristianos en un lugar determinado.

Del mismo modo, este signo indica la presencia de aquellos que pertenecen a la Iglesia de Cristo presente en todo el universo y que esperan su retorno glorioso. Esto será crucial importancia en los tiempos que vienen, el tiempo del Anticristo, en el cual los hijos de Dios tendrán necesidad de reconocerse entre ellos con seguridad, dondequiera que se encuentren en el universo. Nos ha sido dicho que este signo es reconocible des de las astronaves de los hermanos fieles a Dios que recorren el universo.

Será un signo de esperanza para aquellos que se sentirán oprimidos por la acción del mal y tratarán de unirse a la Iglesia de Cristo en el universo. Dios Padre, a través de Stefania Caterina, ha llamado a este signo: “Signo de mi vida y  lo llevaréis no con orgullo, sino con humildad, para liberar a los prisioneros. Cuando los prisioneros verán este signo sobre vosotros, levantarán la cabeza y se alegrarán de ver que la liberación se acerca, el día de mi gloria “

 

El signo unirá el pueblo nuevo sobre la Tierra y lo orientará hacia la comunión con la Iglesia del universo en el Espíritu Santo. Imprimirá la dinámica trinitaria del pueblo nuevo  a cuántos lo recibirán.

La Fundación “Fortezza dell’Immacolata” ha decidido producir este signo según las revelaciones recibidas. Sus miembros lo han recibido y lo llevan con plena responsabilidad y conscientes de lo que representa. Lo han recibido después de un camino de años, en el cual han decidido libremente participar en el proyecto de Dios de recapitular en Cristo todo el universo, tal y como nos  ha sido revelado y explicado, y pertenecer definitivamente al pueblo de Dios presente en todo el universo.

Este mismo camino es necesario para todos los que deseen recibir esta signo y llevarlo. Todos deberán acoger el plan de Dios que nos ha sido revelado y servirlo con amor, poniéndose a disposición de Dios. Todos, sin excepción, serán llamados a vivir según los tres pilares del Reino de Dios que nos han sido indicados: el ofrecimiento de la vida a Dios, a través del Corazón  inmaculado de María; la inmacularidad, es decir, la integridad de la vida; la comunión universal con todos los hermanos y hermanas de la Tierra y del universo que están unidos en el Espíritu Santo.

Este signo no se encontrará en los comercios ni se puede pedir por correo o por Internet. Estará disponible en  las Casas de la Fundación “Fortezza dell’Immacolata”, y será dado sólo a aquellos que decidan recorrer el camino que el signo indica.

Somos conscientes de que no todos, por razones diversas y objetivas, tendrán la oportunidad de venir a nuestras Casas, aunque sinceramente desean vivir este programa y recibir el signo. A éstos queremos decirles que están igualmente llamados a vivir aquello que el signo representa, para ser marcados con el signo en su corazón y unidos en el Espíritu Santo. Nuestra Señora ha afirmado que este … “es el signo de todos mis hijos en cuyo pecho llega el triunfo de mi Corazón porque mi Corazón triunfa en vuestro corazón.”

Así seremos miembros del Cuerpo de Cristo que se extiende por todo el universo.

Os comunicamos todo lo que hemos recibido y que no es sólo para nosotros sino para todos vosotros. Proseguiremos con explicaciones en más profundidad a través de vídeos, audios y comunicaciones que podréis encontrar en este sitio y en las Casas de la Fundación “Fortezza dell’Immacolata”.

Estamos cerca con nuestra oración y os bendecimos con amor.

Tomislav Vlasic y Stefania Caterina

[1] Véase Ap 12: 1-2

[2] Véase Ap 1: 8; Ap 21: 6; Ap 22, 13

[3] En la lengua griega las letras de la palabra Ichthus (pez) son las iniciales de Jesucristo, el Hijo de Dios, Salvador:

 I = Iesus (Jesús)

Ch = Cristos (Cristo)

Th = theou (de Dios)

U = Uiós (Hijo)

S = Sóter (Salvador)

UN PASAJE CÓSMICO

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Mensaje del Espíritu Santo del 15 de Mayo 2016-
Fiesta de Pentecostés

“Queridos hijos míos, pueblo mío:
Hoy deseo bendecirlos y envolverlos con mi luz, Que el fuego de mi amor se encienda sobre ustedes como se encendió en el primer Pentecostés sobre la Iglesia naciente. Si mi fuego es acogido en sus corazones, se hace luz y la luz ilumina toda tiniebla, se hace conocimiento de Dios auténtico y profundo.
Es mi tarea llevarlos a la verdad total según lo que el Padre desea y que el Hijo ha hecho posible con su sacrificio por ustedes. Es mi trabajo iluminarlos en lo profundo y desde lo alto: es incesante mi trabajo por llevarlos al conocimiento de aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. Yo vivo por el Padre y por el Hijo y con ellos vivo por nuestro pueblo: nuestro, porque es el pueblo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.(1)
La acción ininterrumpida de la Santísima Trinidad en este tiempo lleva a la nueva creación y esta creación nueva nace a través de un pueblo nuevo. Por eso este es un gran día para ustedes. Es un día solemne porque hoy desciendo sobre ustedes con la misma potencia con la que descendí sobre la primera iglesia. Desciendo también en todo el universo sobre cada hijo de Dios, para hacer de cada hijo de Dios un templo viviente. Todos los hijos de Dios en el universo formarán juntos el pueblo nuevo.
Sepan que hoy comienza el Pentecostés cósmico: esto significa que de ahora en adelante habrá un solo pueblo de Dios en todo el universo. De ahora en más ya no serán un pequeño grupo de la humanidad de la Tierra, sino más bien el pueblo del universo que vive sobre la Tierra. En el pueblo de Dios existirán diversidad de experiencias, de culturas, de planetas, pero habrá un solo espíritu. Yo soy el que mantiene unido al pueblo, que une entre ellos a los hijos de Dios para hacer de ellos un pueblo nuevo.
Hoy desciendo sobre todos mis hijos en el universo. ¿Son concientes de lo que significa esto? ¿Saben que un pueblo nuevo es un pueblo distinto? Esto no quiere decir que ustedes son más grandes que los demás; por el contrario les pido que sean humildes y servidores de esta humanidad sufriente y pobre porque está privada de la libertad; servidores humildes de Aquel que es la Verdad, Jesucristo, y que llevan a todos los hermanos de la Tierra, la Verdad. Pueblo diverso significa que este pueblo será visto como distinto. Por eso serán perseguidos. Vale también para ustedes lo que fue dicho a los apóstoles y a los discípulos: “los echarán de las sinagogas” (2). Les dirán que son distintos y que forman parte de una secta; los llamarán fanáticos, herejes, etc. Ustedes sin embargo sabrán quiénes son: el pueblo de Dios. Este pueblo de Dios se reconocerá a si mismo estando cara a cara con Dios. Se reconocerán en Dios y no en lo que los demás dirán de ustedes.
No teman las persecuciones; ellas os empujan hacia adelante en el camino como empujaron fuera de Jerusalén a los apóstoles y discípulos atemorizados. Así se propagó la obra de la redención. Del mismo modo se difunde ahora la obra de la nueva creación: el inmenso pueblo de Dios se expandirá en todo el universo como la semilla de Dios. Estará unido porque una semilla no puede estar sola, de otra forma muere.
Los invito a vivir intensamente la comunión entre ustedes, como Jesús les enseñó. Es el amor recíproco, limpio y puro que hace de ustedes un pueblo nuevo (4). No precisan grandes discursos, no les hace falta más de cuanto ya se les dio. Ahora hace falta que lo vivan. Han recibido tanto a través del Evangelio, de las enseñanzas de la Iglesia en el transcurso de los siglos, las enseñanzas de los santos, el testimonio de los mártires. Han recibido también muchas revelaciones. Poseen entonces una doctrina sólida y no precisan otras doctrinas; ya tienen todo. Ahora hagan vivir en ustedes la chispa de la verdad, la llama de mi amor. Yo velaré sobre ustedes y los acompañaré donde estén. Adonde vayan llevarán la llama viva del amor de Dios (5)
Es importante que comprendan la gravedad de este tiempo: la Tierra atraviesa condiciones gravísimas y también la Iglesia que en gran medida ha perdido el camino de Pentecostés. Ustedes, sin embargo no estén en contra de la Iglesia sino sean una luz nueva y potente en la Iglesia de Dios. La Iglesia de Dios debe ser una sola, la que sirve a Cristo y honra al Padre, que está guiada por mí y vive para la gloria de la Santísima Trinidad y para el bien de todos los hombres de buena voluntad.
Les repito: no estén fuera de la Iglesia sino sean la Iglesia; no hay otra Iglesia que esta: un pueblo simple, humilde, que ama a Jesús y vive sus enseñanzas y según sus leyes, en la comunión fraterna y en la santidad de la vida a imagen de María Santísima, Madre de ustedes. Esta es la Iglesia; lo demás son estructuras que no les sirven ya y que no les servirán más.
Les repito que existe un solo pueblo nuevo en todo el universo y que no son más el pequeño resto de la Tierra sino más bien aquella parte del pueblo del universo que vive sobre la Tierra. No hay más diferencias entre ustedes y las humanidades fieles, entre ustedes y todos los que viven en el universo por su Señor Jesús. Son partes de un solo pueblo, el del universo, les guste o no.
Sean concientes de todo esto y de la responsabilidad que hoy les confío pero sean también concientes de la potencia de la gracia de que van a ser investidos ya sea ustedes que están aquí presentes como todos los que están unidos a ustedes en el espíritu.
Este poder descenderá a través de ustedes, sobre su familia, sobre sus pueblos. Descenderá sobre esta casa y sobre todas casas que este pueblo habitará. Dondequiera que haya un miembro del pueblo nuevo, ahí estará el pueblo del universo, se los prometo. De parte de ustedes espero fidelidad, transparencia, coraje, prontitud para anunciar en todas partes la verdad. La verdad es Jesucristo, no existe otra en todo el universo ni tampoco existirá otra (6).
Esta verdad hace temblar al infierno. Por eso el infierno temblará delante de ustedes, pero ustedes no tiemblen delante del infierno, no tienen ningún motivo. Quien camina junto a mí no teme a nada y ha vencido la muerte. Por eso ¡fuerza, pueblo mío! Ahora comienza para ustedes el tiempo de salir fuera de todos los “muros de Jerusalen” que les han construido en torno, de todos aquellos muros que los han oprimido y no han permitido que la belleza de Dios resplandezca en ustedes. Yo soy la belleza de Dios y quiero resplandecer en ustedes. Estaré siempre con ustedes. Estaré siempre en ustedes, delante de ustedes, sobre ustedes, para guiarlos, amarlos y protegerlos (7).

Los bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.-

1-Jn 16, 12-19
2-Jn 16, 1-4
3- Hec 4,8
4- Jn.15, 1-11
5- Jn. 20, 21-23; Lc.24, 45-49
6- Jn. 8, 12; Jn.8, 31-32; Heb. 1, 1-3; Ap. 20, 7-10
7- Hec.1, 4-5

Mensaje de Jesús del 6de enero de 2016 – Epifanía del Señor

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Queridos hijos:

Deseo bendeciros en este día solemne para todo el universo, porque hoy comienza una fase nueva de la historia humana. Vosotros no sois muy conscientes de ello, porque veis pocoen comparación con las otras humanidades. Pero esto no importa. En realidad, existe una visión más profunda, que es la del espíritu y en el espíritu podréis participar siempre en todos los acontecimientos, porque yo os daré el modo de hacerlo.

Con mi bendición de hoy comienza vuestra misión sobre la Tierraque se reflejatambién en el bajo universo. Del mismo modo, la misión de los hermanos fieles en el bajo universo se refleja sobre vosotros. Recordad  que detrás de su actuación está la plegaria, la oferta y el amor de todas las humanidades fieles, de todos los santos, de todos los instrumentos extraordinarios. Por eso mi pueblo, el  pueblo santo de Dios, posee una fuerza que nadie puede resistir.Así pues, dejaos llevar por la fuerza de mi acción en el universo; dejaos transportar por esta onda de gracia y de potencia que os envolverá.

Paralelamente, veréis a la Tierra sumergirse en el desorden. Los hijos que no siguen mis leyes y que son rebeldes, perversos y traidores se hundirán cada vez más. Sin embargo también hay sobre la Tierra muchas almas pequeñas, sencillas y de buena voluntad que desean  pertenecer a este pueblo pero que no saben qué hacer ni a dónde ir. ¡Intensificad vuestra plegaria y vuestra entrega a favor de estas almas! Os lo repito: son almas  sencillas, pequeñas, pero que han dicho Sí a Dios y tienen necesidad de padres y madres. Esta es vuestra gran misión ahora.  Así como los hermanos fieles preparan un pueblo en el bajo universo, vosotros preparáis un pueblo sobre la Tierra.La vuestra es una misión fundamental porque la Tierra será el escenario de mi retorno. Haced de manera que yo pueda encontrar un pueblo cuando vuelva.Dejad de irdetrásde las cosas del mundo, de sus preocupaciones. Caminadrectospor vuestro camino, serenos, felices y no os faltará nada, os lo prometo.

Hoy os encomiendo totalmente a mi Madre y a san José. Sus corazones os instruirán, os guiarán, os protegerán. No tendréis necesidad de tantos mensajes ni de tantas palabras, porque mi acción profunda en el Espíritu Santo os instruirá perfectamente. Lo que os pido es que no dejéis ningún espacio al demonio entre vosotros: no os dividáis entre vosotros por ninguna razón, conservad siempre la unidad delespíritu y el vínculo de la paz, de otra forma seríais muy débiles.

¡Seguid adelante! No importa dónde estéis, qué hacéis; si estáis unidos a este pueblo, consideraos unidos para siempre. No rompáis este vínculo porque caeríais en el vacío. Os lo digo por vuestro bien. Vosotros sois libres de iros en cualquier momento pero esta libertad os costaría demasiado cara y yo no quiero veros perdidos. Quien hoy pase al otro lado tendrá pocas posibilidades de volver. Sé que para vosotros no es así, pero  quiero decírosloporque yo siempre soy sincero con vosotros.

Os bendigo y os  protejo. Os pido que estéis unidos a mí, así, podré hacerlo todoen vosotros y a través vuestro. Bendigo también a toda la humanidad de la Tierra para que pueda en algún modo unirse a esta gran misión, a través de cada uno de vosotros y a través de este pueblo.

Os bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

La evangelización del bajo universo

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Queridos lectores:

os transmitimos el mensaje  que hemos recibido del  Arcángel San Miguel. Pensamos que no hacen falta comentarios. Dejamos a vuestra conciencia la tarea de juzgar y elegir  la forma de adherirse, en la  plena libertad de los hijos de Dios.

Os bendecimos y seguimos  con nuestra plegaria:

 Stefania Caterina y Tomislav  Vlašić

 

 

        Mensaje del Arcángel San Miguel del 5 de enero de 2016, vigilia de la Epifanía

sanMichelearc

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“Queridos hermanos y hermanas de la Tierra  que habéis decidido pertenecer a un pueblo nuevo,

os anuncio con alegría que la evangelización del bajo universo comenzará mañana, en el día en que la Tierra recuerda la gran manifestación del Señor.

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Queridos hermanos y hermanas,

Continuamos juntos nuestro camino. Hoy reflexionamos sobre un aspecto importante, que figura en el mensaje de la Santísima Trinidad que os proponemos.

¿Cómo entendéis la acción de Dios? ¿Como una serie de eventos catastróficos, mágicos, inesperados o demoledores? Pues bien, Dios actúa constantemente, de manera armoniosa, porque es el amor que genera y lleva el universo a la perfección. Su acción fundamental pasa a través de las vibraciones de su vida. Cada criatura capta estas vibraciones en su originalidad, en relación a su apertura interior y a su disponibilidad para acogerlas o no.

 

La vibración de la vida divina aumenta progresivamente en todo el universo. Llegará a su punto culminante con la recapitulación de toda la creación en Jesucristo: los que habrán acogido a Jesucristo serán llevados a la unión mística con Dios, y serán capaces de acoger plenamente su vibración; los que lo habrán rechazado se debilitarán y serán abandonados a sí mismos. Este es el proceso de la división del bien y el mal, de la transformación y elevación de aquellos que acogen a Dios

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