A La Nueva Creación

a cargo de Stefania Caterina y Tomislav Vlašić


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LA CONSAGRACION AL CORAZÓN INMACULADO DE MARIA

07/01/2018

MENSAJE DE JESÚS – BAUTISMO DEL SEÑOR

 

“Mis queridos hijos:

Primero de todo os bendigo y os agradezco por todo el camino que habéis hecho conmigo, por todos vuestros sacrificios y por vuestra plegaria, por vuestro ofrecimiento. Son preciosos para el  pueblo de Dios.

Ayer se os dieron indicaciones prácticas sobre lo que os espera en este tiempo. Hoy en cambio os daré indicaciones útiles para vuestro camino interior.

Hoy comienza vuestra misión; o sea la evangelización de la Tierra. Comienza en el día en que recordáis mi Bautismo, con el cual yo mismo comencé mi gran manifestación pública y mi misión. También vuestra misión es al mismo tiempo una manifestación  delante de toda la humanidad de la Tierra y del universo.

La evangelización de la Tierra es tanto más necesaria  porque  sobre este planeta yo retornaré y me manifestaré en la gloria. Por lo tanto la evangelización de la Tierra concluirá la preparación a mi venida.

Los hermanos fieles han trabajado  en la evangelización  del resto del bajo universo y vosotros los habéis acompañado con vuestra plegaria y vuestro sacrificio. Ahora debe suceder al revés: vosotros debéis  partir a la misión y los hermanos os acompañarán en los modos que considero necesarios para vosotros.

Se os ha  dicho  que os es necesaria una gran dosis de humildad. Por eso os digo: no vayáis ni con vuestras ideas ni con vuestra fuerza humana por no sirven. Podéis ver lo que la evangelización de la Iglesia oficial  de la Tierra ha producido hasta aquí: la Tierra es sustancialmente pagana. Lo son hasta cuantos se llaman cristianos, para no hablar de muchos sacerdotes y de tantas otras cosas que conocéis. La verdadera evangelización es la manifestación de la potencia del Espíritu Santo. El actuará en vosotros. Por eso no salgáis desde vosotros mismos sino salid desde mí. Soy Yo quien evangelizará la Tierra a través de vosotros, así como Yo evangelicé el bajo universo a través de los hermanos fieles. Yo actuaré, vosotros seréis mis instrumentos; no instrumentos pasivos y privados de voluntad  propia, sino instrumentos dóciles, abierto,  y deseosos de servirme. Sigue leyendo


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LA EVANGELIZACION DE LA TIERRA

06/01/2018

Mensaje del Arcángel San Miguel – Fiesta de la Epifania del Señor.

 

Muy queridos hermanos y hermanas de la Iglesia de Jesucristo de todo  el universo

Que está viviendo sobre la Tierra:

El Señor me manda hoy a vosotros con su  potente bendición para prepararos  a lo que le espera a la humanidad  en este tiempo.

Como sabéis se ha concluido la evangelización del bajo universo. En realidad esta afirmación no es del todo correcta,  porque el bajo universo no ha sido todavía completamente evangelizado. Falta el planeta crucial: la Tierra. La Tierra no ha visto todavía la potencia de Dios que precede a la venida de Cristo.

La evangelización del bajo universo ha dado buenos frutos a pesar de que no todos se hayan convertido. Quiero haceros una aclaración: vosotros pensáis que los hermanos fieles se presentaron a los planetas del bajo universo con su flota de astronaves de una manera impactante. En realidad los hermanos fieles  se entrevistaron  primero de todo  con los poderosos que gobiernan los planetas  y los advirtieron sobre todo aquello que el Señor tenía previsto realizar. Les solicitaron una conversión personal para que esto pudiese ayudar a la conversión de sus pueblos. Algunos, especialmente los de los planetas más pequeños y alejados respondieron positivamente y esas poblaciones se convirtieron fácilmente. Por el contrario en los planetas más grandes y más avanzados desde el punto de vista científico y tecnológico no se obtuvo la misma respuesta. Los poderosos que los gobiernan, sobre todo aquellos que pertenecen a la Confederación de la luz, no se convirtieron, incluso han engañado y confundido a sus pueblos.

Luego  los hermanos se entrevistaron con aquellos que el Señor les indicó: individuos, pequeños grupos, comenzando a trabajar con ellos. Estos respondieron y se transformaron en una levadura en medio de sus pueblos: en silencio y ocultamente, pero con gran poder del espíritu actuaron y acompañaron a los hermanos fieles en la evangelización de sus  propios planetas. Sin embargo no todos se convirtieron. Queda una buena parte de la humanidad que no ha querido acoger la voz del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Ahora falta la Tierra, un planeta fundamental en el bajo universo. También aquí los hermanos harán  lo mismo que ya hicieron en otros lugares: os visitarán primero a vosotros  que durante estos años habéis creído y actuado. No se entrevistarán con los poderosos de la Tierra, porque ya han sido  frecuentemente interpelados a lo largo de la historia y no se merecen tantas atenciones. Irán directamente al pueblo. Además de vosotros visitarán a individuos y a pequeños grupos dispuestos a recibirlos. Sigue leyendo


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JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

Mensaje  a  Stefania  Caterina

Queridísimos hijos:

Primero de todo os bendigo con mi bendición de Rey. Vengo a deciros  que desde hoy comienza  precisamente para vosotros una verdadera cuenta regresiva. No os alarméis, esto no significa que todo deba suceder mañana. Lo que quiero deciros es que los tiempos son siempre cada vez más breves, porque la evangelización del bajo universo está por finalizar.  Terminará el próximo 6 de enero y esto significa mucho para vosotros. Significa que los hermanos fieles, una vez concluida la evangelización  y las últimas tareas que deben desarrollar todavía en el bajo universo – es preciso reforzar algunas humanidades y continuar siguiéndolas de cerca- se dirigirán a la Tierra.

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Mensaje de la Madre de la humanidad, la Santísima Virgen María

A Stefania Caterina

Mis queridos hijos:

Hoy deseo deciros que la Vida no es vida sin Dios. Si dejáis a Dios fuera de vuestra existencia no viviréis sino que os limitaréis a sobrevivir. Solo Dios da sentido a vuestro ser, porque sólo en  Él comprenderéis quiénes sois, de dónde venís y hacia dónde vais. Vosotros sois hijos de Dios y es el Espíritu Santo quien os lo revela. Cuando nacéis estáis en condiciones, inmediatamente  de reconocer el amor de vuestra madre y de amarla.

¿Quién os enseñó a amar y a sentiros amados? Dios, que es amor. Y porque estáis creados a su imagen y semejanza estáis llamados a amar. Por eso el Espíritu Santo habla a vuestro espíritu y lo instruye. Os revela poco a poco la existencia y la acción de Dios en vosotros, os lleva a percibir un amor más alto que llena vuestra vida más allá de vuestros méritos e imperfecciones. Así llegáis a amar y a creer en Dios; a amar y a sentiros amados.

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Mensaje de la Santísima Virgen María del 13 de octubre de 2017 a Stefania Caterina

“Queridos hijos míos:

Hoy deseo deciros que DIOS SANTIFICA VUESTRA VIDA. El Espíritu Santo es el santificador que os guía en el camino de la santidad. El actúa en vuestro espíritu para comunicaros la santidad de Dios. Ella es una semilla colocada en cada uno de vosotros porque estáis creados a imagen y semejanza de Dios fuente de toda santidad. Si decidís amar a Dios, entregaros a El y servirlo con amor la semilla de la santidad crecerá y se transformará en un árbol florido  que regala alegría y descanso a todas las criaturas. Sí hijos míos, cada uno de vosotros puede y debe llegar a ser santos porque todos estáis llamados a resplandecer como verdaderos hijos de Dios, santos e inmaculados.

La santidad es un camino para todos y no un privilegio para pocos. Sin embargo muchos consideran a los santos individuos extraordinarios, favoritos de Dios, modelos inalcanzables en la vida de cada día. ¡No, no es así! La grandeza de los santos no está en sus capacidades excepcionales sino en la acción de Dios en ellos. Esta acción que a menudo es extraordinaria se vuelve posible por la disponibilidad de los santos a dejarse modelar por Dios, a dejar su propio egoísmo y colocarse a disposición del Espíritu Santo. Los más grandes santos han  sido las personas más humildes y simples, que permitieron a la omnipotencia de Dios operar en ellos. Todo le es posible a Dios en  una persona cuando esta es simple.

El Espíritu Santo os llama incesantemente al camino de la santidad hecho de simplicidad, humildad y abandono confiado a la acción divina. Sin embargo no son muchos los que responden porque los hombres prefieren sus falsas seguridades; temen tener que renunciar al  propio bienestar para servir a Dios. ¡No penséis  esto también vosotros! Dios no quiere quitaros nada, salvo aquello que os hace mal! ¡Cuántas cosas os hacen mal hijos míos y no os dais cuenta! Sabedlo también que la acción del Espíritu Santo  es sanadora. El Espíritu Santo os conduce a Jesús que os cura con sus llagas y os entrega al Padre que os recibe y os regala una vida nueva.

La santidad es una vida nueva que nace del llamado de Dios y de vuestra respuesta. Si os decidís por la santidad la Santísima Trinidad os guía paso a paso  hasta hacer de vosotros criaturas nuevas, capaces de pensar y actuar en armonía con las leyes de Dios que son las leyes de la vida. La santidad es también una vida plena, que no conoce la tristeza, a pesar de las pruebas de la vida. Dios no le quita las pruebas a sus santos; las permite precisamente para reforzarlos en la fe y hacerlos crecer en la santidad.  Pero los santos salen siempre victoriosos porque en ellos actúa la fuerza de Jesús que resucitó de los muertos, y ellos resurgen con Él en cada prueba más fuertes  que antes.

Hijitos, ¡daos cuenta que el mundo tiene necesidad de santos! Tiene necesidad de la respuesta de cada uno de vosotros, porque la humanidad no podrá cambiar si no cambian los corazones de los hombres.  Os invito a una conversión verdadera. Dejad los   pecados, las costumbres malas, los pensamientos malos y poned vuestras vidas  en las manos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para ser amados, sanados y guiados  en el verdadero amor, que es solamente el de Dios.

Hijos queridos no os dejéis engañar por las promesas del enemigo que os ofrece una falsa felicidad a través de las cosas y de los reinos de este mundo. ¡Son ilusiones tontas! La verdadera felicidad es la santidad  que os hace pertenecer a Dios, porque vuestro Creador no tiene otro deseo sino el  de veros felices. Caminad con El, y si sufrís, sufrid con El.  El sufrimiento no es amargo si es vivido con Dios, incluso está lleno de esperanza. Nada es pesado si Dios camina  a vuestro lado. No olvidéis que estáis llamados a vencer el mal y a reinar para siempre con El en la creación nueva.

Yo os acompaño en el camino de la santidad y os sostengo en todas las pruebas. Os bendigo en el nombre de Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.


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MENSAJE DE LA MADRE DE LA HUMANIDAD   

                           Mis queridos hijos:

Hoy deseo deciros que DIOS SALVA DEL PECADO Y DE LA MUERTE. El es el único que puede salvaros. Mi Hijo Jesucristo, segunda Persona  de la Santísima Trinidad descendió entre vosotros y se encarnó sobre  la Tierra para salvar hombres y criaturas de la corrupción de Lucifer, señor del pecado y de la muerte. Después del pecado original cometido por los progenitores el pecado y la muerte entraron en la creación obstruyendo el camino al verdadero Dios. Los hombres adoraban falsos dioses, que no eran otra cosa que demonios; así la humanidad de la Tierra se alejaba siempre, cada vez más, del Dios Trino y Uno. Por eso Dios Padre, que vela siempre sobre sus hijos mandó a Jesús  para reabrir el camino hacia Dios y transformar la vida de los hombres. Muriendo y resucitando por vosotros, Jesús os dio la posibilidad de ser criaturas nuevas.

Hijos míos, ¡no os ilusionéis con encontrar la liberación del mal y del pecado por fuera de Jesús!

No es posible porque Jesús es verdadero Dios y verdadero Hombre y lo que El ha realizado es obra de Dios. Jesús no es un justo entre los demás,  un profeta, un héroe o un soñador. Es Dios. Por su medio Dios entró  en vuestra historia de hombres con  todo su poder y os ha salvado.  ¿Qué seguridad más grande que esta podéis tener? No escuchéis la voces de aquellos que os  engañan mostrándoos un Jesús humano, fundador de una religión que se llama cristianismo. ¡No existe un “Dios cristiano” que se mezcla con los otros dioses! Existe un solo Dios, Trino y Uno; ese Dios que se ha hecho visible sobre la Tierra en mi Hijo Jesús. Frente a Él los falsos dioses desaparecen porque no tienen otra fuerza que la que le dan los hombres.

Hijitos, el mundo está lleno de falsos dioses y hay muchos que están listos para adorarlos. Tienen nombres y rostros diversos pero un mismo espíritu, el de Lucifer, que se esconde detrás de ellos  para seducir a los hombres  y llevarlos lejos del verdadero Dios. ¡Prestad atención, hijos! El demonio es astuto y fuerte y os tienta de todas las formas. Os induce a la rebelión contra el verdadero Dios, pone delante de vuestros ojos ídolos de todo tipo, os seduce con promesas falsas de riquezas fáciles y de poder. Os hace creer  que vosotros mismos sois como Dios, capaces de vencer todos los obstáculos. ¡No, esto no es verdad!

Hijos míos: os invito a reconocer con humildad que sois solamente criaturas y que tenéis necesidad  del amor y de la protección de Dios. Este es el primer paso para una auténtica conversión. Poned aparte el orgullo y dejaos salvar por Jesús. ¿Salvaros de qué cosa? Del pecado, que es violación de las leyes divinas y que os lleva a la muerte. La muerte no solo física que pone fin a la existencia terrenal. Hay una muerte más disimulada y sutil que muchos de vosotros experimentan cada día: la falta de paz, de alegría,  que está unida al peso de las preocupaciones y al sentimiento de culpa. La verdadera muerte es la falta de la vida de Dios dentro de vosotros, que solo Jesús puede daros. La vida de Dios  es una vida que surge  continuamente y que no conoce impedimentos. Jesús ha vencido la muerte por vosotros, para regalaros una vida nueva  con la que podéis enfrentar y vencer las tinieblas del mundo.  Os lo repito: ¡Dejaos salvar por Jesús!

Reconocerse como simples criaturas no significa no valorarse. Muchos piensan que Dios  quiera someteros a Él, negando o infravalorando vuestras capacidades. ¡Es un engaño! Al daros la vida, Dios os ha hecho el regalo del amor, de la inteligencia, de la fuerza. Os ha creado a su imagen y semejanza, y vuestro destino  es el de ser  hijos de Dios, colmados de gloria y de esplendor. Hijos míos no despreciéis los talentos que Dios  os ha dado, sino ¡entregad vuestra vida a Jesús!  Él la llenará de su Espíritu y os conducirá al Padre  y seréis salvos, dignos, felices.

Hijos míos, la vida sobre la Tierra es breve; es sólo  un soplo  frente a la eternidad. Utilizad bien vuestro tiempo y haced de vuestra vida  un espejo de la belleza y de la bondad de vuestro Señor. Él os ama y os  amará siempre, más allá de todas vuestras debilidades.  Y si os sucede  que pecáis ¡no temáis! Id humildemente a Mi Hijo Jesús y decidle que le amáis aunque no os sintáis capaces de amarlo. Os acogerá, os perdonará, os salvará. Mediante la Eucaristía os nutrirá con su Cuerpo  y con su Sangre seréis regenerados, listos  para participar de una nueva vida. Y yo estaré con vosotros cada vez que busquéis a Jesús;  os ayudaré siempre a encontrarlo e intercederé por vosotros.

Os  acompaño en vuestro camino y os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.”


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Mensaje de la Madre de la Humanidad del 13 de agosto 2017 a Stefania Caterina

Mis queridos hijos:

hoy  deseo deciros que DIOS CREA LA VIDA Y LA PROTEGE. El es el Creador y la vida tiene su origen en Él; sin él no existiría nada. Cuando Dios creó al hombre y a todas las demás criaturas les fijo leyes  para promover y proteger la vida de la creación íntegra. Son leyes de amor y de justicia que protegen la vida tanto física como espiritualmente. Son las leyes de la vida.

Las leyes de la vida están escritas en lo profundo de vuestro ser, o sea de vuestro espíritu, porque estáis creados a imagen y semejanza de Dios y por eso estáis orientados hacia lo que es de Dios. También están escritas fuera de vosotros, resumidas en los Diez Mandamientos y en el Evangelio. En los animales y en las plantas operan las leyes de la vida y ellos  saben orientarse perfectamente hacia lo que le sirve a su existencia. Lo mismo hacen las estrellas y los planetas y todas las demás criaturas. En Dios todo es perfecto y nada está dejado al acaso, porque Dios gobierna todo lo que existe.

Tampoco vuestra vida está librada al acaso: si amáis a Dios y lo buscáis con todo el corazón si os entregáis y os confiáis a él dejándolo actuar libremente, las leyes de la vida trabajan en vosotros  con gran poder; entonces Dios os guía  y cumple en vosotros su obra. Y porque su primera gran tarea es la vida Dios se toma el cuidado de vosotros: os ama, os perdona os guía en vuestras elecciones e ilumina todos vuestros pasos.  Entonces vuestra existencia no es un sucederse caótico de eventos o una serie de deberes frustrantes sino que se trasforma en un regalo inmenso para vosotros, para quién esté a vuestro lado, y para cuantos os encontráis en el camino. Hasta la naturaleza percibe el amor de Dios en vosotros  y os lo retribuye.

Si amáis a Dios Uno y Trino estáis inmersos en la vida y permitís que la vida germine en vosotros y produzca frutos de  de amor, de bondad y de paz. Por eso os invito una vez más a entregar vuestra vida a Jesús a través de mi Corazón. Esta entrega si es libre y sincera os sumerge en la vida divina y día tras día os transforma.

Yo soy vuestra Madre y os presento continuamente a Jesús. Jesús os presenta al Padre que os acoge en su Hijo y os regala el Espíritu Santo en nombre de Jesús. El Espíritu Santo sostiene vuestra vida física y espiritual; os dirige infaliblemente hacia Jesús, Camino, Verdad y Vida y el ciclo recomienza: Jesús os entrega al Padre, el Padre os acoge y os entrega el Espíritu Santo y así incesantemente. Este es el accionar de la Santísima Trinidad en vosotros que os hace hijos de Dios, la única acción capaz de transformaros para una vida mejor.

¡Hijos míos, no permitáis a Satanás y al espíritu del mundo que os separen de Dios! Si abandonáis a Dios dejáis vuestra vida en las manos del ladrón  que la roba y la pisotea. Satanás odia la vida de Dios porque la ha rechazado y os odia a vosotros porque sois de Dios y le recordáis su miseria. Destruyendo vuestra vida se ilusiona en destruir  la obra de Dios que os ha creado.  No temáis hijos; si ponéis vuestra vida  en las manos de Dios Uno y Trino estáis a salvo, ninguna acción del enemigo podrá destruiros porque Dios es más grande que todos y que todo; su fuerza es invencible. Satanás podrá poner trabas y fastidiaros pero no podrá nunca abatiros, porque el Defensor, el Espíritu Santo opera en vosotros. El es el custodio de la vida  y no permitirá que el ladrón entre en vosotros.

¡Sabedlo bien hijos que Dios creó la vida y no la muerte. Esta es obra de Satanás y de los hombres que se hicieron sus aliados! El pecado original abrió la puerta a la muerte, antes desconocida, porque quebrantó la ley   de la inmortalidad, la más importante entre las leyes de la vida. Dios lo permitió por justicia y por respeto a vuestra libertad, pero no será  así por siempre.

Llegará el día en que la muerte no tocará más la creación y  Dios restablecerá la ley de la inmortalidad violada por el pecado. El mal será derrotado para siempre y los hijos de Dios vivirán eternamente libres en la creación nueva, unidos a su Creador y en comunión entre ellos.

¡Este es vuestro destino, hijos míos! Estáis llamados a una gran esperanza. La fidelidad a Dios alimenta esa esperanza y el Espíritu Santo la vuelve  peremne en vosotros. En esta esperanza florece la vida.

Como Madre vuestra desearía veros florecer en la  plenitud de la vida. Intercedo continuamente por vosotros y le pido a Dios que seáis  felices, colmados de gracia, inmersos en la fe, en la esperanza y en el amor. Pedid también vosotros conmigo, pero no solo por vosotros mismos  sino por tantos hermanos vuestros que no conocen al verdadero Dios, por ignorancia no   por rebelión, y son de buena voluntad. La plegaria de los hijos de Dios puede hacer mucho por la humanidad.

Estoy a vuestro lado,  camino con vosotros hacia la creación nueva, y os bendigo en el nombre del Padre,  del Hijo, y del Espíritu Santo”.