A La Nueva Creación

a cargo de Stefania Caterina y Tomislav Vlašić


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MENSAJE DE LA MADRE DE LA HUMANIDAD del 13 de marzo de 2018 A Stefania Caterina

Mis queridos hijos:

Hoy deseo deciros que LA VIDA DE DIOS CRECE Y SE TRANSMITE EN LA COMUNIÓN.

Crece en la medida en que se entrega. Más amáis y más os sentiréis amados, más entregáis y más recibís. Esta es una gran ley espiritual que sin embargo muy pocos comprenden. La mayor parte de los hombres no salen de sí mismos, no aman y por eso no reciben amor: menos reciben y menos aman. Así el cerco se cierra y la humanidad entra cada vez más en las tinieblas del egoísmo y de la soledad.

¡Hijos, esto no debe suceder también con vosotros! Recordad que estáis llamados a amar a Dios con todo vuestro ser y amar a los demás como a vosotros mismos. Esta es la enseñanza que mi Hijo os ha dejado.[1] Esta es la ley más importante que puede orientar vuestra vida a la verdadera felicidad. Deseo ayudaros a entender mejor todo esto.

Primero de todo debéis comprender  que la vida brota de la Santísima Trinidad y fluye ininterrumpidamente entre las Tres Divinas Personas. Ella es dinámica, torrentosa, eterna e inmutable y sin embargo, siempre nueva. Es la VIDA que genera la vida. Cuando  Dios os crea alienta sobre vosotros el hálito de su Espíritu que alimenta vuestro espíritu, alma y cuerpo. Crecéis porque en vosotros crece la vida; Dios la sostiene continuamente. Mientras os hacéis adultos florecen en vosotros el AMOR LA INTELIGENCIA y LA FUERZA  que Dios, a su imagen y semejanza, puso en vosotros. De esta forma vuestra existencia comienza a fructificar y a incidir sobre la realidad que os circunda. Sigue leyendo


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Las tinieblas de la Tierra y la luz del Pueblo de Dios

Mensaje de la Virgen María, 25.02.2018

Las tinieblas de la Tierra y la luz del Pueblo de Dios

 

Queridísimos hijos:

Os saludo a todos vosotros que habéis estado aquí en estos días, a cuantos están presentes hoy, y a los ausentes que están unidos a vosotros en el espíritu. Quiero agradeceros por el empeño que habéis puesto y por la seriedad que demostrasteis  en este tiempo.

Deseo deciros, hijos míos, que el  Pueblo de Dios debe ser siempre cada vez más visible, porque esta es la única salvación para la humanidad. En este Pueblo deberán confluir los hijos de Dios que buscan la vida.

 Os digo también  que sobre la Tierra están por descender densas tinieblas  que envolverán a toda la humanidad. No hablo aquí de las tinieblas físicas sino de aquellas del espíritu; se apagarán cada vez más en las almas  la fe, la esperanza y el amor.  Ya lo veis hoy que  la Tierra vive sin fe, esperanza y amor. A pesar de las hermosas chácharas de muchos sobre el amor, el amor no existe. No hay amor capaz de tomar la cruz por otro, capaz de sacrificio, de altruismo, de generosidad.

Las tinieblas deben descender sobre la Tierra porque de otro modo  no podrá manifestarse plenamente  la luz del pueblo de Dios. En medio de las tinieblas, de la nube que envolverá la humanidad deberá salir la voz del Padre que diga: “Este es mi Pueblo. Seguidlo, escuchadlo, formad parte de el”. Sigue leyendo


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Mensaje de la Madre de la Humanidad del 13 de Febrero de 2018 a Stefania Caterina

Mis  queridos hijos;

Hoy deseo deciros QUE LA VIDA EN DIOS ES UNA VIDA DE AMOR Y DE COMUNION. Sois fruto del amor y de la comunión entre las Tres Personas de la Santísima Trinidad porque estáis destinados a vivir en el amor y en la comunión entre Dios y entre vosotros.

En el comienzo, Dios Trino y Uno ha creado a los progenitores; no un solo hombre y una sola mujer sino numerosos hombres y mujeres que formaban el primer núcleo de la humanidad. El deseaba que se amasen con verdadero amor y que se trataran los  unos a los otros como hermanos y hermanas hijos del mismo Padre. Los había llamado a vivir como sus hijos amados, colmados de honor y de dignidad, custodios de la creación. Libres e inmortales los progenitores vivían en la presencia de Dios inmersos en una naturaleza bellísima y amiga del hombre.

Lucifer, principio de todo mal, envidioso de la gracia que había  perdido, rebelándose al Creador  se había insinuado entre Dios y aquellos primeros hombres para seducirlos y corromperlos. Les había prometido a los progenitores hacerlos más poderosos que Dios y una buena parte de ellos se dejo engañar rebelándose a Dios. Esto es el  pecado original cometido al inicio de la vida humana.  El pecado se infiltró en la creación generando muerte, sufrimientos y enfermedades. El pecado original corrompió también la naturaleza y distanció entre sí  las constelaciones y los planetas. Sigue leyendo


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LA CONSAGRACION AL CORAZÓN INMACULADO DE MARIA

07/01/2018

MENSAJE DE JESÚS – BAUTISMO DEL SEÑOR

 

“Mis queridos hijos:

Primero de todo os bendigo y os agradezco por todo el camino que habéis hecho conmigo, por todos vuestros sacrificios y por vuestra plegaria, por vuestro ofrecimiento. Son preciosos para el  pueblo de Dios.

Ayer se os dieron indicaciones prácticas sobre lo que os espera en este tiempo. Hoy en cambio os daré indicaciones útiles para vuestro camino interior.

Hoy comienza vuestra misión; o sea la evangelización de la Tierra. Comienza en el día en que recordáis mi Bautismo, con el cual yo mismo comencé mi gran manifestación pública y mi misión. También vuestra misión es al mismo tiempo una manifestación  delante de toda la humanidad de la Tierra y del universo.

La evangelización de la Tierra es tanto más necesaria  porque  sobre este planeta yo retornaré y me manifestaré en la gloria. Por lo tanto la evangelización de la Tierra concluirá la preparación a mi venida.

Los hermanos fieles han trabajado  en la evangelización  del resto del bajo universo y vosotros los habéis acompañado con vuestra plegaria y vuestro sacrificio. Ahora debe suceder al revés: vosotros debéis  partir a la misión y los hermanos os acompañarán en los modos que considero necesarios para vosotros.

Se os ha  dicho  que os es necesaria una gran dosis de humildad. Por eso os digo: no vayáis ni con vuestras ideas ni con vuestra fuerza humana por no sirven. Podéis ver lo que la evangelización de la Iglesia oficial  de la Tierra ha producido hasta aquí: la Tierra es sustancialmente pagana. Lo son hasta cuantos se llaman cristianos, para no hablar de muchos sacerdotes y de tantas otras cosas que conocéis. La verdadera evangelización es la manifestación de la potencia del Espíritu Santo. El actuará en vosotros. Por eso no salgáis desde vosotros mismos sino salid desde mí. Soy Yo quien evangelizará la Tierra a través de vosotros, así como Yo evangelicé el bajo universo a través de los hermanos fieles. Yo actuaré, vosotros seréis mis instrumentos; no instrumentos pasivos y privados de voluntad  propia, sino instrumentos dóciles, abierto,  y deseosos de servirme. Sigue leyendo


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LA EVANGELIZACION DE LA TIERRA

06/01/2018

Mensaje del Arcángel San Miguel – Fiesta de la Epifania del Señor.

 

Muy queridos hermanos y hermanas de la Iglesia de Jesucristo de todo  el universo

Que está viviendo sobre la Tierra:

El Señor me manda hoy a vosotros con su  potente bendición para prepararos  a lo que le espera a la humanidad  en este tiempo.

Como sabéis se ha concluido la evangelización del bajo universo. En realidad esta afirmación no es del todo correcta,  porque el bajo universo no ha sido todavía completamente evangelizado. Falta el planeta crucial: la Tierra. La Tierra no ha visto todavía la potencia de Dios que precede a la venida de Cristo.

La evangelización del bajo universo ha dado buenos frutos a pesar de que no todos se hayan convertido. Quiero haceros una aclaración: vosotros pensáis que los hermanos fieles se presentaron a los planetas del bajo universo con su flota de astronaves de una manera impactante. En realidad los hermanos fieles  se entrevistaron  primero de todo  con los poderosos que gobiernan los planetas  y los advirtieron sobre todo aquello que el Señor tenía previsto realizar. Les solicitaron una conversión personal para que esto pudiese ayudar a la conversión de sus pueblos. Algunos, especialmente los de los planetas más pequeños y alejados respondieron positivamente y esas poblaciones se convirtieron fácilmente. Por el contrario en los planetas más grandes y más avanzados desde el punto de vista científico y tecnológico no se obtuvo la misma respuesta. Los poderosos que los gobiernan, sobre todo aquellos que pertenecen a la Confederación de la luz, no se convirtieron, incluso han engañado y confundido a sus pueblos.

Luego  los hermanos se entrevistaron con aquellos que el Señor les indicó: individuos, pequeños grupos, comenzando a trabajar con ellos. Estos respondieron y se transformaron en una levadura en medio de sus pueblos: en silencio y ocultamente, pero con gran poder del espíritu actuaron y acompañaron a los hermanos fieles en la evangelización de sus  propios planetas. Sin embargo no todos se convirtieron. Queda una buena parte de la humanidad que no ha querido acoger la voz del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Ahora falta la Tierra, un planeta fundamental en el bajo universo. También aquí los hermanos harán  lo mismo que ya hicieron en otros lugares: os visitarán primero a vosotros  que durante estos años habéis creído y actuado. No se entrevistarán con los poderosos de la Tierra, porque ya han sido  frecuentemente interpelados a lo largo de la historia y no se merecen tantas atenciones. Irán directamente al pueblo. Además de vosotros visitarán a individuos y a pequeños grupos dispuestos a recibirlos. Sigue leyendo


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Mensaje de la Santísima Virgen María del 13 de octubre de 2017 a Stefania Caterina

“Queridos hijos míos:

Hoy deseo deciros que DIOS SANTIFICA VUESTRA VIDA. El Espíritu Santo es el santificador que os guía en el camino de la santidad. El actúa en vuestro espíritu para comunicaros la santidad de Dios. Ella es una semilla colocada en cada uno de vosotros porque estáis creados a imagen y semejanza de Dios fuente de toda santidad. Si decidís amar a Dios, entregaros a El y servirlo con amor la semilla de la santidad crecerá y se transformará en un árbol florido  que regala alegría y descanso a todas las criaturas. Sí hijos míos, cada uno de vosotros puede y debe llegar a ser santos porque todos estáis llamados a resplandecer como verdaderos hijos de Dios, santos e inmaculados.

La santidad es un camino para todos y no un privilegio para pocos. Sin embargo muchos consideran a los santos individuos extraordinarios, favoritos de Dios, modelos inalcanzables en la vida de cada día. ¡No, no es así! La grandeza de los santos no está en sus capacidades excepcionales sino en la acción de Dios en ellos. Esta acción que a menudo es extraordinaria se vuelve posible por la disponibilidad de los santos a dejarse modelar por Dios, a dejar su propio egoísmo y colocarse a disposición del Espíritu Santo. Los más grandes santos han  sido las personas más humildes y simples, que permitieron a la omnipotencia de Dios operar en ellos. Todo le es posible a Dios en  una persona cuando esta es simple.

El Espíritu Santo os llama incesantemente al camino de la santidad hecho de simplicidad, humildad y abandono confiado a la acción divina. Sin embargo no son muchos los que responden porque los hombres prefieren sus falsas seguridades; temen tener que renunciar al  propio bienestar para servir a Dios. ¡No penséis  esto también vosotros! Dios no quiere quitaros nada, salvo aquello que os hace mal! ¡Cuántas cosas os hacen mal hijos míos y no os dais cuenta! Sabedlo también que la acción del Espíritu Santo  es sanadora. El Espíritu Santo os conduce a Jesús que os cura con sus llagas y os entrega al Padre que os recibe y os regala una vida nueva.

La santidad es una vida nueva que nace del llamado de Dios y de vuestra respuesta. Si os decidís por la santidad la Santísima Trinidad os guía paso a paso  hasta hacer de vosotros criaturas nuevas, capaces de pensar y actuar en armonía con las leyes de Dios que son las leyes de la vida. La santidad es también una vida plena, que no conoce la tristeza, a pesar de las pruebas de la vida. Dios no le quita las pruebas a sus santos; las permite precisamente para reforzarlos en la fe y hacerlos crecer en la santidad.  Pero los santos salen siempre victoriosos porque en ellos actúa la fuerza de Jesús que resucitó de los muertos, y ellos resurgen con Él en cada prueba más fuertes  que antes.

Hijitos, ¡daos cuenta que el mundo tiene necesidad de santos! Tiene necesidad de la respuesta de cada uno de vosotros, porque la humanidad no podrá cambiar si no cambian los corazones de los hombres.  Os invito a una conversión verdadera. Dejad los   pecados, las costumbres malas, los pensamientos malos y poned vuestras vidas  en las manos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para ser amados, sanados y guiados  en el verdadero amor, que es solamente el de Dios.

Hijos queridos no os dejéis engañar por las promesas del enemigo que os ofrece una falsa felicidad a través de las cosas y de los reinos de este mundo. ¡Son ilusiones tontas! La verdadera felicidad es la santidad  que os hace pertenecer a Dios, porque vuestro Creador no tiene otro deseo sino el  de veros felices. Caminad con El, y si sufrís, sufrid con El.  El sufrimiento no es amargo si es vivido con Dios, incluso está lleno de esperanza. Nada es pesado si Dios camina  a vuestro lado. No olvidéis que estáis llamados a vencer el mal y a reinar para siempre con El en la creación nueva.

Yo os acompaño en el camino de la santidad y os sostengo en todas las pruebas. Os bendigo en el nombre de Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.


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Mensaje de la Madre de la Humanidad del 13 de agosto 2017 a Stefania Caterina

Mis queridos hijos:

hoy  deseo deciros que DIOS CREA LA VIDA Y LA PROTEGE. El es el Creador y la vida tiene su origen en Él; sin él no existiría nada. Cuando Dios creó al hombre y a todas las demás criaturas les fijo leyes  para promover y proteger la vida de la creación íntegra. Son leyes de amor y de justicia que protegen la vida tanto física como espiritualmente. Son las leyes de la vida.

Las leyes de la vida están escritas en lo profundo de vuestro ser, o sea de vuestro espíritu, porque estáis creados a imagen y semejanza de Dios y por eso estáis orientados hacia lo que es de Dios. También están escritas fuera de vosotros, resumidas en los Diez Mandamientos y en el Evangelio. En los animales y en las plantas operan las leyes de la vida y ellos  saben orientarse perfectamente hacia lo que le sirve a su existencia. Lo mismo hacen las estrellas y los planetas y todas las demás criaturas. En Dios todo es perfecto y nada está dejado al acaso, porque Dios gobierna todo lo que existe.

Tampoco vuestra vida está librada al acaso: si amáis a Dios y lo buscáis con todo el corazón si os entregáis y os confiáis a él dejándolo actuar libremente, las leyes de la vida trabajan en vosotros  con gran poder; entonces Dios os guía  y cumple en vosotros su obra. Y porque su primera gran tarea es la vida Dios se toma el cuidado de vosotros: os ama, os perdona os guía en vuestras elecciones e ilumina todos vuestros pasos.  Entonces vuestra existencia no es un sucederse caótico de eventos o una serie de deberes frustrantes sino que se trasforma en un regalo inmenso para vosotros, para quién esté a vuestro lado, y para cuantos os encontráis en el camino. Hasta la naturaleza percibe el amor de Dios en vosotros  y os lo retribuye.

Si amáis a Dios Uno y Trino estáis inmersos en la vida y permitís que la vida germine en vosotros y produzca frutos de  de amor, de bondad y de paz. Por eso os invito una vez más a entregar vuestra vida a Jesús a través de mi Corazón. Esta entrega si es libre y sincera os sumerge en la vida divina y día tras día os transforma.

Yo soy vuestra Madre y os presento continuamente a Jesús. Jesús os presenta al Padre que os acoge en su Hijo y os regala el Espíritu Santo en nombre de Jesús. El Espíritu Santo sostiene vuestra vida física y espiritual; os dirige infaliblemente hacia Jesús, Camino, Verdad y Vida y el ciclo recomienza: Jesús os entrega al Padre, el Padre os acoge y os entrega el Espíritu Santo y así incesantemente. Este es el accionar de la Santísima Trinidad en vosotros que os hace hijos de Dios, la única acción capaz de transformaros para una vida mejor.

¡Hijos míos, no permitáis a Satanás y al espíritu del mundo que os separen de Dios! Si abandonáis a Dios dejáis vuestra vida en las manos del ladrón  que la roba y la pisotea. Satanás odia la vida de Dios porque la ha rechazado y os odia a vosotros porque sois de Dios y le recordáis su miseria. Destruyendo vuestra vida se ilusiona en destruir  la obra de Dios que os ha creado.  No temáis hijos; si ponéis vuestra vida  en las manos de Dios Uno y Trino estáis a salvo, ninguna acción del enemigo podrá destruiros porque Dios es más grande que todos y que todo; su fuerza es invencible. Satanás podrá poner trabas y fastidiaros pero no podrá nunca abatiros, porque el Defensor, el Espíritu Santo opera en vosotros. El es el custodio de la vida  y no permitirá que el ladrón entre en vosotros.

¡Sabedlo bien hijos que Dios creó la vida y no la muerte. Esta es obra de Satanás y de los hombres que se hicieron sus aliados! El pecado original abrió la puerta a la muerte, antes desconocida, porque quebrantó la ley   de la inmortalidad, la más importante entre las leyes de la vida. Dios lo permitió por justicia y por respeto a vuestra libertad, pero no será  así por siempre.

Llegará el día en que la muerte no tocará más la creación y  Dios restablecerá la ley de la inmortalidad violada por el pecado. El mal será derrotado para siempre y los hijos de Dios vivirán eternamente libres en la creación nueva, unidos a su Creador y en comunión entre ellos.

¡Este es vuestro destino, hijos míos! Estáis llamados a una gran esperanza. La fidelidad a Dios alimenta esa esperanza y el Espíritu Santo la vuelve  peremne en vosotros. En esta esperanza florece la vida.

Como Madre vuestra desearía veros florecer en la  plenitud de la vida. Intercedo continuamente por vosotros y le pido a Dios que seáis  felices, colmados de gracia, inmersos en la fe, en la esperanza y en el amor. Pedid también vosotros conmigo, pero no solo por vosotros mismos  sino por tantos hermanos vuestros que no conocen al verdadero Dios, por ignorancia no   por rebelión, y son de buena voluntad. La plegaria de los hijos de Dios puede hacer mucho por la humanidad.

Estoy a vuestro lado,  camino con vosotros hacia la creación nueva, y os bendigo en el nombre del Padre,  del Hijo, y del Espíritu Santo”.