A La Nueva Creación

a cargo de Stefania Caterina y Tomislav Vlašić

El signo es una cruz …

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Queridos hermanos y hermanas,

el signo que veis representado y que deseamos daros a conocer lo hemos recibido por revelación. En 2015, María Santísima, se lo mostró a Stefania Caterina en una visión. Ha dicho que se il-segno-e-una-croce-simbolo-della-salvezza-operata-da-gesu-cristotrata de un signo potente. Lo llevarán aquellos que decidan seriamente pertenecer al pueblo nuevo que se ofrece a Dios a través de su Corazón Inmaculado, y participa en la acción de Dios para recapitular en Cristo todas las cosas.

Así pues, esto es lo que representa este signo, según las instrucciones dadas por la Virgen.

El signo es una cruz, símbolo de la salvación realizada por Jesucristo y como tal reconocida y venerada por el pueblo de Dios presente en todo el universo.

 

En el centro de la cruz esta el Corazón Inmaculado de María, del cual se irradia la llama de su amor.

 

En torno al corazón se puede ver un círculo de color azul celeste que representa al pueblo de Dios presente en todo el universo; a su alrededor, otro círculo azul con las doce estrellas de la corona de María, descrito en el libro de Apocalipsis, [1] signo de su realeza que se extiende a todo el universo, y también de su maternidad universal. María, de hecho, ha afirmado en repetidas ocasiones que las estrellas de su corona son sus hijos dispersos por todo el universo.

María santísima está en el centro del pueblo que se consagra a Ella y que por esto le pertenece. Como Madre y Reina sostiene y defiende el pueblo que su Hijo Jesús ha conquistado con su sangre. Lo eleva y lo asocia a su inmacularidad con el fin de que sea  puro y capaz de comparecer ante su Señor.

En el pueblo de Dios a Ella consagrado, María Santísima triunfa. Por eso este signo representa también el triunfo de su Corazón Inmaculado, ya anunciado en Fátima, que se realizará no sólo en la Tierra sino en todo el universo.

A través de Stefania Caterina, la Virgen se ha expresado así a propósito del signo: “Hijos míos, os he hablado del signo  que he querido para todo el pueblo del universo y no sólo para vosotros sobre la Tierra. Es el signo de todos mis hijos que  en su pecho se realiza el triunfo de mi Corazón, porque mi Corazón triunfa en vuestro corazón. Y cuando todos hayáis recibido esta signo, se cumplirá el tiempo y se acercará el retorno de mi Hijo. Todos aquellos que sobre la Tierra y en el universo se convierten y entran a formar parte del pueblo nuevo reciben este signo, están marcados por  mi Corazón, el corazón de la Madre del Salvador. Es el triunfo del amor de Cristo en cada uno de vosotros”.

Sobre los dos brazos de la cruz está la Alfa y la Omega, que representan a Jesucristo tal como se indica en el libro del Apocalipsis, en diferentes capítulos [2]: “Yo soy el Alfa y la Omega, Aquel que es, que era y que ha de venir, el Todopoderoso “; y también: “Yo soy la Alfa y la Omega, el Principio y el Fin”; y luego: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin “.

 

El Alfa y la Omega indican que todo lo que existe desde el principio será recapitulado en Cristo. Esto marcará el pasaje de la primera creación, Alfa, a la nueva creación que llegará al fin de los tiempos, Omega. Entonces Jesús vendrá de nuevo en la gloria para instaurar definitivamente el Reino de Dios e introducir en la nueva creación a todos aquellos que le pertenecen.

 

La pasaje de la antigua a la nueva creación sólo podrá llegar  perteneciendo al pueblo de Dios presente en todo universo, que participa en el sacrificio de Cristo a través del Corazón Inmaculado de María. Este es el pasaje pascual, corazón del mensaje cristiano.

 

Sobre la cruz no está representado Jesús crucificado sino su pueblo unido a María Santísima. Esto significa que el pueblo de Dios está llamado a vivir una profunda unión con el sacrificio de Cristo, para completar aquello que falta a su pasión con el fin de llegar a su resurrección, y convertirse así en la Eucaristía viviente.

Tanto la Virgen, como todos los instrumentos que nos han hablado en estos últimos tiempos, han hecho hincapié en el poder divino que tiene este signo. Se nos ha dicho que no se trata de un distintivo de pertenencia a alguna asociación humana, ni un signo para ostentar de forma fanática o como un adorno. Este es un signo de pertenencia al pueblo de Cristo que vive y trabaja en todo el universo. Por eso, no se ha dado solo a nosotros en la Tierra, sino a todos los hermanos y hermanas que viven en otros planetas y que, aunque muy distantes, están unidos en el mismo espíritu porque pertenecen a la Santísima Trinidad.

Así se expresó el Espíritu Santo a través de Stefania Caterina: “Recibiréis el signo por el que imprimiré en vosotros el sello trinitario. Es una signo potente porque lleva en sí la potencia de la Santísima Trinidad; una potencia que ninguna fuerza puede derrotar “.

Se nos ha explicado también que este es un signo de reconocimiento, similar al símbolo del pez para los primeros cristianos. [3] Como en el primer siglo dC, cuando el pescado era una señal que los cristianos utilizaban durante las persecuciones del emperador romano. Esa señal indicaba la presencia de los cristianos en un lugar determinado.

Del mismo modo, este signo indica la presencia de aquellos que pertenecen a la Iglesia de Cristo presente en todo el universo y que esperan su retorno glorioso. Esto será crucial importancia en los tiempos que vienen, el tiempo del Anticristo, en el cual los hijos de Dios tendrán necesidad de reconocerse entre ellos con seguridad, dondequiera que se encuentren en el universo. Nos ha sido dicho que este signo es reconocible des de las astronaves de los hermanos fieles a Dios que recorren el universo.

Será un signo de esperanza para aquellos que se sentirán oprimidos por la acción del mal y tratarán de unirse a la Iglesia de Cristo en el universo. Dios Padre, a través de Stefania Caterina, ha llamado a este signo: “Signo de mi vida y  lo llevaréis no con orgullo, sino con humildad, para liberar a los prisioneros. Cuando los prisioneros verán este signo sobre vosotros, levantarán la cabeza y se alegrarán de ver que la liberación se acerca, el día de mi gloria “

 

El signo unirá el pueblo nuevo sobre la Tierra y lo orientará hacia la comunión con la Iglesia del universo en el Espíritu Santo. Imprimirá la dinámica trinitaria del pueblo nuevo  a cuántos lo recibirán.

La Fundación “Fortezza dell’Immacolata” ha decidido producir este signo según las revelaciones recibidas. Sus miembros lo han recibido y lo llevan con plena responsabilidad y conscientes de lo que representa. Lo han recibido después de un camino de años, en el cual han decidido libremente participar en el proyecto de Dios de recapitular en Cristo todo el universo, tal y como nos  ha sido revelado y explicado, y pertenecer definitivamente al pueblo de Dios presente en todo el universo.

Este mismo camino es necesario para todos los que deseen recibir esta signo y llevarlo. Todos deberán acoger el plan de Dios que nos ha sido revelado y servirlo con amor, poniéndose a disposición de Dios. Todos, sin excepción, serán llamados a vivir según los tres pilares del Reino de Dios que nos han sido indicados: el ofrecimiento de la vida a Dios, a través del Corazón  inmaculado de María; la inmacularidad, es decir, la integridad de la vida; la comunión universal con todos los hermanos y hermanas de la Tierra y del universo que están unidos en el Espíritu Santo.

Este signo no se encontrará en los comercios ni se puede pedir por correo o por Internet. Estará disponible en  las Casas de la Fundación “Fortezza dell’Immacolata”, y será dado sólo a aquellos que decidan recorrer el camino que el signo indica.

Somos conscientes de que no todos, por razones diversas y objetivas, tendrán la oportunidad de venir a nuestras Casas, aunque sinceramente desean vivir este programa y recibir el signo. A éstos queremos decirles que están igualmente llamados a vivir aquello que el signo representa, para ser marcados con el signo en su corazón y unidos en el Espíritu Santo. Nuestra Señora ha afirmado que este … “es el signo de todos mis hijos en cuyo pecho llega el triunfo de mi Corazón porque mi Corazón triunfa en vuestro corazón.”

Así seremos miembros del Cuerpo de Cristo que se extiende por todo el universo.

Os comunicamos todo lo que hemos recibido y que no es sólo para nosotros sino para todos vosotros. Proseguiremos con explicaciones en más profundidad a través de vídeos, audios y comunicaciones que podréis encontrar en este sitio y en las Casas de la Fundación “Fortezza dell’Immacolata”.

Estamos cerca con nuestra oración y os bendecimos con amor.

Tomislav Vlasic y Stefania Caterina

[1] Véase Ap 12: 1-2

[2] Véase Ap 1: 8; Ap 21: 6; Ap 22, 13

[3] En la lengua griega las letras de la palabra Ichthus (pez) son las iniciales de Jesucristo, el Hijo de Dios, Salvador:

 I = Iesus (Jesús)

Ch = Cristos (Cristo)

Th = theou (de Dios)

U = Uiós (Hijo)

S = Sóter (Salvador)

Autor: .

Profesor de Filosofía, Piloto Civil, Profesor de letras clásicas.

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