A La Nueva Creación

a cargo de Stefania Caterina y Tomislav Vlašić

Recapitulados en Cristo – Luz y oscuridad

Deja un comentario

 

Reflexiones y oraciones

editado por Tomislav Vlašić

 Luz y oscuridad

4º Capitulo

Estimados oyentes, continuamos nuestro recorrido sobre el tema “recapitulados en Cristo“. El tema de este capitulo es: La luz y la oscuridad. Presupongo que todos los que escucháis estas reflexiones y participáis a la oración, os habéis esforzado a orar y caminar, así que ya no diré queridos oyentes sino hermanos y hermanas, ya iniciamos un camino y con el episodio de la próxima semana quiero desarrollar diferentes aspectos de la oferta de la vida, aproximándolo a vuestra vida de manera que podáis comprender que todo el mundo puede vivirla en cualquier situación, si está abierto a aceptar a Jesús Cristo. Por lo tanto, queridos hermanos y hermanas, iniciemos con la oración esta reflexión: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Te bendecimos, Dios Todopoderoso, que nos acompañans en nuestro camino. Nada escapa a sus ojos, tu mirada es cariñosa, llena de luz. Ilumina nuestra vida, nuestro pasado, nuestro futuro.  Ilumina nuestra vida en estos tiempos, para que podamos entender aquello que en todos estos mensajes has llamado como tiempo conclusivo, la última etapa de la humanidad, que se prepara para la venida de Cristo, para la segunda venida de Cristo. Danos la gracia de estar inmersos en tu luz a comprender las cuestiones fundamentales de nuestra vida, la conversión, estar en el Espíritu de Dios, unidos al Espíritu de Dios, adorar y aceptar a Jesucristo en el Espíritu de Dios, Amén.

Se espera para la humanidad un tiempo de luz y de tiniebla; ya estamos en este tiempo, y siempre se contrapondrán estos dos elementos uno contra el otro,  porque Dios a través de Jesucristo invita a toda la humanidad del universo y toda la humanidad de la Tierra a la conversión. Vamos a llegar a la hora del silencio de Dios, cuando la voz de Dios y sus profetas callarán, porque solamente en el silencio las personas pueden llegar a la profundidad de su interior. En el silencio han de alcanzar lo mas profundo, hasta sus propias raíces, para realizar dentro de sí todo lo que Dios ha sembrado a lo largo de su vida. A veces, los sermones, las enseñanzas, los mensajes hermosos, la presencia de la Virgen entre nosotros, se viven de una manera superficial. Es necesario que la humanidad de la Tierra entre en el silencio de Dios. Por otro lado, las voces de Satanás, las voces del espíritu de este mundo se oirán cada vez más fuerte y quien no tiene sus raíces en Dios será presa de estas voces en diferentes formas, con diferentes matices. Cuando hablo de la época de la luz y las tinieblas no quiero decir, cómo ciertas profecías falsas anuncian: preparar velas para tres días de oscuridad. La oscuridad estará en el hombre, en el espíritu del hombre que no se deja convertir, iluminar por el Espíritu de Dios. Aquellos que se dejan convertir en espíritu estarán llenos del Espíritu Santo y serán hijos de la luz, entonces, nada de lo que pueda suceder les sorprenderá, sabrán discernir y poner las cosas en el lugar correcto. Precisamente para esto sirven estas reflexiones y esta plegaria.

Jesús en el capítulo 9 de Juan dice: “Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos.”(Jn 09:39). La luz de Dios pone al hombre frente a una elección. Dios no tolerará, a partir de ahora,  la indecisión del hombre indefinidamente. El hombre que encuentra a Jesucristo, Luz del mundo, es llamado automáticamente a la conversión, a convertirse en hijos de la luz. Entrar en la luz de Cristo da al mismo tiempo la capacidad de convertirse, de ser cambiado, de avanzar hacia la nueva creación. Dios siempre se ha servido de los hombres y ha actuado a través de los hombres, y quiere gobernar el universo entero con los hombres. En todas las épocas nos ha enviado a la tierra hombres virtuosos, fieles a él. En este tiempo, cuando se abre todo al el universo entero, cuando todo tiende a ser recapitulado en Cristo, todos los universos, todos los hombres para que se conviertan en una única familia de Dios, cuando todo lo creado está llamado a ser recapitulado en Cristo, transformado y convertido en una criatura nueva, Dios nos ha dado, como os hemos presentado de diferentes maneras, tres grandes instrumentos: los ángeles, el núcleo central, y los hermanos fieles a Dios. Ellos ya están actuando como ya hemos dicho. Dado que la Tierra no ha respondido para encabezar una misión de evangelización del universo junto con ellos, Dios les ha confiado a ellos esta misión, y ellos siguen adelante y esta misión esta progresando. Esto nos exime para ser pasivos, pero nos exige responsabilidad. Lo que no hicimos ayer, hoy, es más difícil, mañana será aún más difícil. Es urgente que nos despertemos a una verdadera conversión. A través de los hermanos y hermanas fieles a Dios, de los ángeles, y del Núcleo Central, la luz avanza a través del universo y pone en crisis las tinieblas, pero si nosotros queremos continuar en la tiniebla en nuestro interior, automáticamente entramos en crisis nosotros. En cuanto a la Tierra, la humanidad de la Tierra a los ojos de nuestros hermanos y hermanas fieles a Dios, a través de los ojos de estos grandes instrumentos que Dios ha escogido, ellos ven la Tierra, los hombres de la Tierra egoístas, egocéntricos. La ciencia, el progreso de la ciencia siempre tiene un propósito muy específico, y cada progreso, los poderosos de la tierra lo controlan y lo mantienen bajo su propio poder y no permiten divulgarlo, a no ser que les convenga. Esto lo ven claramente nuestros hermanos fieles a Dios. El hombre en la Tierra es el único en el universo que niega la existencia de otros hombres, en otros planetas del universo. Incluso el hombre de la Tierra, como lo ven estos instrumentos de la luz, se cree mejor que nadie. Hasta se ha apropiado de  Jesucristo. Jesucristo ha dado a la Tierra, lo que no ha dado a los otros planetas, y los cristianos de la tierra debería partir para comunicar esta riqueza a los demás hermanos, a las hermanas y en un cierto sentido lo mantienen para sí, pensando que ellos están por encima de todo. Pero lo que Jesucristo nos ha dado, dones como la Santa Eucaristía, que nos los ha dado porque somos débiles, frágiles, porque somos los últimos, porque hemos hecho un pacto con Satanás. En lugar de ser humildes, a menudo ocultamos en nuestro interior un orgullo y negamos los hombres del el universo que están por delante de nosotros en el progreso y la fidelidad a Dios. El hombre de la Tierra lo absolutiza todo y lo pone en su propio ego. Así incluso la comunión entre los hombres en la Tierra se vuelve difícil, lo vemos todos los días en las organizaciones políticas, económicas, etc. , etc.  El hombre de la Tierra esta inmerso en la supervivencia, y resulta cada vez más difícil vivir sobre la Tierra. Toda la Tierra se ha convertido como un pueblecito, y el espacio es pequeño para los grandes deseos del hombre en la Tierra, deseos de alcanzar las estrellas. Y la Tierra, encerrada en sí misma, no puede realizar estos deseos del hombre. Así pues, en esta tensión, en la crisis en la que nos encontramos, vemos cómo ciertos valores que son sagrados y santos, como la justicia, separado el hombre de sus raíces en Dios, están secuestrados, turban, llevan a la confusión, a la lucha, a una explosión social, reducen al hombre a la incapacidad de ponerse de acuerdo unos con otros y compartir aquello que es útil para el hombre. Y el hombre, aun en la Tierra, podría vivir muy bien si estuviera unido a Dios, y Dios bendeciría  cada uno y a todos juntos para progresar cada vez más. Todos somos conscientes de que la corrupción avanza, las modas, las seducciones. Los cristianos se sumergen en ese espíritu y ese espíritu envuelve los cristianos. ¿Cuántos cristianos son capaces de elevarse por encima de este espíritu?, ¿cuantos son capaces de ir contra la corriente que lo arrastra todo y divide al hombre en sí mismo? El hombre de la tierra, cuando recibe gracias, a menudo se comporta como alguien que posee esas gracias, las usa como él quiere, entonces los reduce en la medida de lo que quiere y sin darse cuenta pierde la gracia. Los Cristianos y en general los hombres de la tierra no puede estar más aislado en sí mismos, especialmente los cristianos que son conscientes de que cada cristiano pertenece al Cuerpo Místico de Cristo, y por tanto se une a todos los que están en Cristo, y no puede vivir encerrado en sí mismo, igualmente sucede con la humanidad de la Tierra.

Entonces, nos preguntamos, ¿qué hacer? ¿Cómo podemos salir de esto? Aquí, quiero hacer hincapié en algunos puntos que son importantes para cambiar nuestra actitud, pero ahora pidamos la gracia a Dios:

Señor, Dios nuestro, concédenos la humildad, la escucha interior, la luz para entender nuestras actitudes equivocadas. Permítenos sentir los impulsos de tu Espíritu que nos guíe y dirija hacia ti. Permítenos recibir de ti la gracia de una conversión profunda, sincera, que todo nuestro ser te pertenezca, esté en comunión contigo por medio de Jesucristo en el Espíritu Santo, y que estemos unidos entre nosotros en el Espíritu Santo. Amen.

Voy a enumerar algunos puntos que debemos tener en consideración para cambiar. El primer punto: entrar en comunión con los instrumentos extraordinarios Dios. Desear sinceramente conocerlos en el Espíritu Santo, y no por curiosidad; informarse, pedir información, sentir la profunda necesidad de crear con ellos una comunión universal, y lo mismo con los ángeles, con el núcleo central, con los santos, con todos los que aceptan a Jesucristo en el Espíritu Santo. Rogar a Dios para que nos los manifieste, para que los envíe en comunión con nosotros, que disponga nuestros corazones a encontrarlos como hermanos eliminando cualquier tipo de prejuicio. Dispuestos a aceptar su ayuda, así como ellos la tienen de Dios. Cruzamos una crisis, la crisis de todas las estructuras, de las religiosas también. La crisis es transversal, no podemos señalar con el dedo y decir: esos se tienen que convertir. Nos corresponde a todos, los primeros y los últimos, los últimos como los primeros. El cambio que Dios quiere y desean fuertemente estos instrumentos extraordinarios es un cambio en el espíritu, la transformación de nuestro espíritu. En el espíritu del hombre unido al Espíritu de Dios viene la renovación. El hombre cuando se separa del Espíritu de Dios, no puede permanecer indiferente, entonces puede vagar o elegir otro espíritu, entonces se genera una gran confusión, y nosotros ya vemos mucha confusión en la Tierra. Cuando hablamos de la conversión en el espíritu, recuerdo las palabras del Papa Francesco: El Evangelio se vive, no se interpreta. Vivir el Evangelio, de acuerdo con lo que nos han transmitido los apóstoles, la Sagrada Escritura y estar propiamente inmerso en el Espíritu Santo, participar en la vida de Dios por medio de Jesucristo y manifestar la vida en el espíritu a los demás; de ahí parte que la comunión entre nosotros, de aquí parte nuestra vida, nuestra potencia.

Me dirijo ahora a los creyentes de una manera particular, a los que a veces son más activos en la oración, pidiendo dones, haciendo demandas, buscando experiencias especiales: ¡Cuidado con el orgullo espiritual!, es algo sutil y Satanás trata de infiltrarse a través de vías sutiles en un alma que ha iniciado el camino hacia Dios y tiene ciertas experiencias. Lo explicito: muchísimas personas, muchísimos cristianos , incluso aquellos que se consideran a sí mismos convertidos, viven la conversión del alma con muchas emociones, con mucho entusiasmo, con muchos carismas, con muchas experiencias de este o aquel tipo. A partir de estas experiencias, incluso extraordinarias, vividas en el alma que es potente, sobre todo en algunas personas, se produce una racionalización de la experiencia y una absolutización, convirtiéndose en una teoría. Existe el peligro de buscarse sí mismo en el rostro de Dios, en vez de buscar a Dios. Muchas personas proyectan sus propios deseos y los buscan buscando el rostro de Dios. Aquello que no han hecho en la vida, lo quieren lograr, a veces, con una gran necesidad de obtener carismas, de tener experiencias mejores que los demás. Esto lleva a la soberbia espiritual. La persona sincera busca a Dios porque es Dios, busca su rostro , para que su rostro lo escrute, escrutándolo lo moldea, lo cambia y lo lleva hacia la nueva creación. En cambio, la persona que quiere obtener, poseer cosas extraordinarias y no quiere avanzar en el cambio, se aferra a esos dones y los posee y se convierten en un obstáculo para el crecimiento de la propia persona y de los demás. Hoy en día hay mucha confusión en este tema. Dones, carismas, nuestras habilidades y nuestros servicios sean ofrecidos a Dios, para que Dios se sirva de nosotros y de todas nuestras capacidades recibidas en la creación de nuestra vida. Los hermanos y las hermanas fieles remarcan una persona, María Santísima, que ha desarrollado en sí, todas las potencialidades del alma y nunca ha utilizado estas cosas extraordinarias por su humildad; ha creído, ha esperado y amado, y Dios en ella y por medio de ella ha realizado grandes cosas y está haciendo cosas grandiosas para aquellos que se abren y se consagran a su corazón. Del mismo modo actúan los ángeles, y los hermanos fieles a Dios, se ponen en una actitud de contemplación, de acoger la vida que fluye de Dios y se ponen al servicio de esa vida. No retienen ninguna prerrogativa para sí, de lo contrario se separarían de Dios, particularmente cuando se trata de espíritus puros, como sucedió con Lucifer en el principio de la creación. La carta a los Filipenses, dice que Jesús fue despojado incluso de la naturaleza divina, humillándose hasta la muerte y una muerte de cruz, por lo que fue exaltado (Fil 2:7-9). La carta a los Hebreos dice que él, del sufrimiento ha aprendido a obedecer. ¿Qué significa obedecer? Quiere decir, llevar a la naturaleza humana a la armonía con Dios Padre en el Espíritu Santo. Ser fieles en aquella vibración Trinitaria, donde el Hijo de Dios está siempre con el Padre, Él asumió nuestra naturaleza humana, y nosotros estamos llamados a entrar en esta actitud de María, de Jesús, pasando por todas las experiencias. La experiencia de Jesús, es la experiencia de Jesús, no es Jesús. En la Tierra se identifica la experiencia de Jesús, con Jesús y se absolutiza y se impone a los demás y quien la impone se vuelve incapaz de ver a los demás, encontrarse con los demás. Incluso aquellos que han recibido dones extraordinarios de Dios, son simplemente otro, uno diferente de nosotros que realiza su servicio, por lo tanto, os invito a la humildad, la mansedumbre, a poner a Dios que gobierna nuestras vidas en el centro. No tratéis de obtener cosas extraordinarias para tenerlas en las manos, y gobernar vosotros. No, porque siempre es Dios quien gobierna. No evitar este comportamiento nos pone ya en un camino peligroso. Quiero deciros que precisamente hoy la Iglesia celebra la memoria de San Elías, profeta, gran profeta, entonces quiero concluir esta reflexión con su experiencia, y que su vida nos enseñe cómo debemos comportarnos, y luego concluimos con la oración.

Como sabéis por la Sagrada Escritura, San Elías era un gran profeta, poderoso, hizo muchas señales y milagros, al final, perseguido se deprimió y se dirigió al Monte Horeb, a través del desierto. Esperaba que Dios como con Moisés actuara con grandes señales, terremotos, fuego, y viento contra Israel. Leemos : “el Señor responde a Elías: sal de la cueva y ven al monte a mi presencia. Y he aquí el Señor que pasaba,  un viento fortísimo  que rompía los montes, y quebraba las rocas delante del Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Y tras el fuego una brisa  apacible y delicada. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí que llego a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? El respondió: He sentido un vivo celo por el Señor Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. (Reyes 19,11-14)

La respuesta de Dios es, indica a Elías ungir a ciertos hombres para el rey, y Eliseo como su sucesor, y le dice a Elías que se retire. Dios es Dios. Elías es una criatura, como todos los hombres y debía estar sometido a Dios, Dios es más grande que todos los dones, actúa por encima de todos los carismas, actúa más allá de todas las grandes predicaciones, actúa más allá de nuestras ideas, imaginaciones.

Oh Señor , estamos hinchados por nuestras ideas acerca de ti, por lo que hacemos, lo que podemos hacer. Haznos pequeños como niños, danos la capacidad de entrar en las profundidades de nuestro espíritu, en ese silencio. Que nos envuelva aquel silencio divino, del Espíritu Santo, para que podamos sentir tus  impulsos y seguir el camino que tu deseas. Te adoramos, eres Dios del universo. Nos sigues con mucho amor, mucha atención. No nos faltará nada, y queremos pasar esta semana en tu presencia, que penetres nuestro ser, penetres la humanidad y transforma a aquellos que quieren ser transformados.

Y yo os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen .

Autor: .

Profesor de Filosofía, Piloto Civil, Profesor de letras clásicas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s