A La Nueva Creación

a cargo de Stefania Caterina y Tomislav Vlašić

TIEMPO DE SILENCIO

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(Mensaje de Stefania Caterina y de Tomislav Vlasic, del  4 de Octubre de 2013)

Os saludamos con gran  y fraternal afecto. En estos años nos habéis seguido a través de los libros, las  conferencias, las reflexiones y de todo lo que hemos publicado en  este sitio. Os estamos agradecidos; hemos sentido vuestra plegaria y vuestro amor por vosotros.

 

Con nuestro testimonio hemos querido trazar el camino de fe que nos fue revelado y  que se puede resumir así: entregarle la vida a Jesús a través de María Santísima para estar unidos a él y con él en el Espíritu Santo, abandonados confiadamente en las manos del  Padre para vivir según las leyes del puro Espíritu. Os hemos explicado cómo todo el universo deberá ser recapitulado en Cristo y cómo la acción trinitaria en este tiempo tiende precisamente a la recapitulación  en Cristo de la creación entera.

 

Estamos ingresando ahora en una fase nueva. La evangelización del Universo por parte de las humanidades fieles abarcó este año al UNIVERSO MEDIO, en el cual viven las humanidades  indecisas e individualistas. Los hermanos del universo  fieles a Dios han recorrido y recorren todavía el universo medio anunciando a todos la salvación operada por Jesucristo y el plan  de Dios de recapitular en él todas las cosas. Las humanidades del universo medio deberán cumplir una elección clara: por Jesucristo   o

contra de él.

Después de la evangelización del universo medio comienza la del UNIVERSO BAJO en el que se encuentra también la Tierra. Comienza de entrada, en el espíritu: el Espíritu Santo, a través de los instrumentos extraordinarios de este tiempo, unido a todo el paraíso y el purgatorio penetra el universo bajo para preparar a cada hombre de buena voluntad y ponerlo en condición   de decidirse por Jesucristo. Deberá ser una elección neta, o con Jesús  o con Lucifer;  no quedaran posibilidades de permanecer indecisos. La acción en el espíritu de los instrumentos extraordinarios sigue un orden preciso querido por Dios: primero pasan los ángeles, después el Núcleo Central para preparar el camino a los acontecimientos  que se verificarán;  por  último llegan los hermanos fieles a Dios del universo que entrarán físicamente en el universo bajo, para actuar también sobre la materia, interviniendo donde sea necesario y haciéndose visibles en el modo y en los tiempos previstos por Dios. Se trata entonces de un proceso gradual cuya duración dependerá de la respuesta de los hombres pero que no se prolongará al infinito porque  Dios le ha  puesto un límite a la indecisión de los hombres.

 

La creación entera espera que los cristianos de la Tierra se unan a la acción de Dios, junto a los instrumentos extraordinarios. Los cristianos están llamados para ser testigos de la primera venida  de  Jesús de cara a todo el universo. Por eso están llamados a ser concientes de la potencia con la que el Espíritu Santo está envolviendo el universo entero para darle fuerzas a su pueblo y lograr alcanzar a todo hombre de buena voluntad.

Como miembros del Núcleo Central estamos ambos llamados a participar en la  acción prevista para nosotros  dos en este tiempo. Por eso nos retiramos de la escena pública y entramos en el silencio que Dios nos  pide. Esto significa  que nos os hablaremos más con la intensidad y la frecuencia de estos años;  nos limitaremos a comunicaros lo que nos sea transmitido  expresamente para vosotros. Nos dedicaremos a la acción en el espíritu de la que os hemos hablado.  Con nuestra plegaria y  con la entrega de nuestra vida continuaremos ayudando a cuantos creen sinceramente en lo que Dios nos ha revelado y que os hemos transmitido y  que desean participar  en la obra de recapitular todo en Cristo.

¿Por qué  este silencio? En primer lugar, los miembros del Núcleo Central deben ahora concentrar sus fuerzas ahí donde Dios los manda en  espíritu; por eso es necesario para nosotros dos trabajar en silencio y no  dispersar energía. En segundo lugar el silencio el silencio es necesario también para vosotros, para que cada uno pueda elegir,  en  plena libertad y con el espíritu despejado cómo  y en qué forma servir a Dios y al plan  divino para este tiempo.  Dios desea que su pueblo se  dirija concretamente a la realización de su llamada. Por eso esta bien que os organicéis en núcleos tal como os hemos explicado: en comunión de amor y servicio con otros hermanos podréis reforzar vuestra decisión de ser testigos cada vez más creíbles de la presencia y  de la acción de Dios en vosotros,  entre vosotros y a través de vosotros. De este modo se llegará a la renovación  del pueblo de Dios, unido plenamente a Jesús y en comunión  con todas  las fuerzas del bien que trabajan en el universo.

Cuantos de entre vosotros desean con sinceridad y  sin ambiciones personales tomar parte activamente en este camino y en las iniciativas para concretizarlo, encontrarán siempre en este sitio indicaciones útiles: podrán dirigirse a los hermanos y hermanas del núcleo “Luces del Exodo” que   desde hace años trabaja por el sitio con el fin de ayudaros a profundizar y concretizar   el recorrido trazado por Dios. Además de esto podréis releer y profundizar los contenidos de los libros y de cuanto habéis recibido en estos años, porque el Señor nos hizo  el regalo  de muchas y  profundas explicaciones.

Quizá os estéis preguntando qué sucederá en el bajo universo y en la Tierra. Encontraréis muchas respuestas en el libro “Más allá de la gran barrera” en el  capítulo 15, que hemos  publicado en este sitio. El capítulo se cierra con el mensaje de san Miguel Arcángel, precursor de la segunda venida  de Jesús, que está a la cabeza de todos los ejércitos de Dios, en el cual se dirige directamente a la Tierra para reclamarle e  invitarla a responder. Leyendo todo esto recibiréis indicaciones claras y concretas sobre cómo moveros en este tiempo.

Con la evangelización del bajo universo comienza la fase que precede inmediatamente la venida gloriosa de Cristo. Todo el pueblo debe estar preparado para recibirlo. San Miguel reunirá el pueblo y lo presentará a Cristo.

Os hemos explicado que  el pueblo de Dios es el instrumento  ordinario del que Dios siempre se ha servido   para realizar sus planes. En esta fase de la historia humana, sin embargo, frente a los enormes desafíos que le esperan  a todos los hijos de Dios en el universo, Dios ha previsto los instrumentos  extraordinarios para ayudar a su pueblo: los ángeles, el Núcleo Central y los hermanos del universo fieles a Dios tienen la tarea de preparar al pueblo de ayudarlo, de defenderlo de los ataques del Maligno.

 

Ningún hombre por sí solo, ningún poderoso de la Tierra, ni siquiera el más grande carismático lograría por su cuenta recorrer el camino que se abre delante el universo entero.  Todos están destinados a unirse a los instrumentos extraordinarios previstos por Dios. Cuantos rechazan  estos instrumentos permanecen en un peligroso e infructuoso individualismo que los llevará a la confusión y los expondrá  a la acción de las fuerzas infernales.

 

Mientras Dios está en acción también los están Lucifer y sus seguidores, los cuales preparan la llegada del Anticristo. Podéis imaginar y en parte ya lo veis en que tremenda tensión entre el bien y el mal se encontrará inmersa la Tierra, llamada a dar su  respuesta a Dios. Dios  permitirá que esta tensión llegue  al límite extremo con el fin de hacer emerger plenamente el bien y obligar al mal a explotar. Cada uno será probado. Deberá colapsar todo egoísmo. Saldrán a la luz las mentiras sobre las cuales se basan el  poder  y la falsa seguridad de los hombres sobre la Tierra. También los    poderosos de la Tierra serán zarandeados uno por uno.

La espiritualidad falsa, egocéntrica e individualista será puesta en dura prueba y se arriesgará a encontrarse expuesta al fuerte influjo  de las fuerzas enemigas.

No quedará nada en pie sin la comunión universal que pasa necesariamente  por la comunión  con los instrumentos extraordinarios.

Os exhortamos a tener bien presente lo que os indicamos como los tres ejes, los fundamentos del reino de Dios: la entrega de la vida a Jesús a través del Corazón Inmaculado de María: la pureza ( la corrección y la  transparencia delante de Dios); la comunión universal.

 

Finalizando, os  aseguramos nuestra oración, el ofrecimiento de  nuestra vida por todos vosotros y nuestra continua  bendición. En estos años hemos siempre buscado responder fielmente a Dios. Nunca tuvimos la intención de atacar u ofender a nadie; si dimos esta impresión  os rogamos disculparnos.

Os animamos a proseguir con perseverancia. Dios no os dejará nunca solos: os guiará por el camino correcto, instruirá con sus fuertes impulsos interiores, os  protegerá. No temáis. Dios confirmará cada cosa según las promesas de Jesús.

“Cuando comiencen a suceder estas cosas, alzaos y levantad  vuestras cabezas

                        Porque vuestra liberación está cerca”   (Lc. 21, 28)

 

 

Os saludamos y bendecimos.  Stefania Caterina y Tomislav Vlasic

Autor: .

Profesor de Filosofía, Piloto Civil, Profesor de letras clásicas.

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