A La Nueva Creación

a cargo de Stefania Caterina y Tomislav Vlašić

El tiempo de la vida

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Queridos  hermanos y hermanas:

 Os proponemos hoy el mensaje de Dios Padre. Es una página densa de contenidos que expresa el significado de su vida en nosotros y de la responsabilidad que tenemos frente a esta vida, ante nosotros mismos y ante el universo. En este mensaje se expresa el servicio de la  Iglesia de Cristo que conduce a la humanidad  a someterse a las leyes de la vida, para que cada criatura sea restaurada.

No olvidemos las palabras que Dios Padre nos ha dirigido el 24 de febrero de 2010: “ el cristianismo no es una religión, es la transformación de la vida. El cristianismo es la criatura nueva. Vuestra sincera entrega a mi Hijo os sumerge directamente en la potencia del vórtice trinitario donde sois continuamente regenerados”

En el mismo mensaje Dios Padre afirma aún: “os hacéis criaturas nuevas sólo si recibís en vosotros mi vida. Todos los demás intentos de cambiaros a vosotros mismos por fuera de mí están destinados a fallar”.  (1)

La Iglesia de Jesucristo del Universo lo involucra todo, también a la Tierra, en este camino de transformación en el cual todos estamos llamados a participar.

Les auguramos una buena lectura, los saludamos y los bendecimos.

1)Stefania Caterina,, “Reescribir la historia”.Vol I

20 de mayo de 2018.      FIESTA DE PENTECOSTES  

MENSAJE DE  DIOS PADRE

Os bendigo y os abrazo a todos. Os agradezco por el camino que habéis realizado y por la decisión que habéis tomado  de ser la Iglesia de Jesucristo  en el universo, que pertenece  la Santísima Trinidad.

Hijos míos Yo os regalado la vida y la vida es vuestro más grande tesoro. Comienza para vosotros y para toda la humanidad del universo un tiempo nuevo: el tiempo de la vida. La muerte será arrojada fuera de toda la creación. Yo haré nuevas todas las cosas por medio de mi Hijo Jesucristo, en el Espíritu Santo.

La Iglesia de Jesucristo del universo descendió del cielo por medio de mi Hijo y continúa haciéndolo por medio de su Corazón. Descenderá todavía con toda su potencia al final de los tiempos. Cuando mi Hijo vuelva sobre la Tierra todo el universo lo verá. El vendrá a recoger lo que la Iglesia haya sembrado. La Iglesia siembra la vida

Y la vida germinará en todo el universo; mi Hijo vendrá a recoger los frutos. Todo lo que pertenezca a la muerte será desechado con Lucifer, señor de la muerte. Vosotros hijos pertenecéis al cielo y yo os he previsto desde la eternidad para este tiempo.

Ahora espero de vosotros dos cosas: la primera es que consideréis vuestra vida un regalo sublime. Si no estimáis la vida como un don no podéis sembrar la vida. Aunque sufráis o estéis enfermos la vida continúa siendo un don porque por medio de mi Hijo Jesús resulta en resurrección. ¡por eso hijos amad vuestra vida! Tanto cuanto améis la vida de Dios en vosotros, ésta se difundirá a través de vosotros no solo sobre la Tierra sino  sobre todas las dimensiones del universo, porque en el espíritu no existen los confines. ¿Quién puede detener la vida? ¿Quién puede parar un río  que corre hacia el mar? Vosotros sois un río que corre, brota en su fuente y se vuelca en el mar de la  vida.

La segunda cosa que espero de vosotros  es que regaléis generosamente mi vida a todos los que encontréis. No os sirven grandes prédicas ni grandes palabras. La vida no tiene necesidad de grandes medios porque tiene en si misma toda la potencia para actuar. Una sonrisa basta para comunicar la vida, pero debe ser una sonrisa sincera. La vida nace y se transmite en la sinceridad. Quitad de vosotros toda  hipocresía y esta Iglesia será potente. Mi vida reposará en cada uno de vosotros y entre vosotros. Este es el Reino de Dios: la vida que se levanta sobre la muerte.

Yo os mando a sembrar mi vida. Muchos os recibirán, otros os rechazarán pero no temáis. El éxito no consiste en las grandes masas que se convierten. No espero grandes números, espero que mi vida triunfe.  Aquellos que os rechacen serán juzgados   por Dios. Vosotros no juzguéis a nadie y continuad sembrando la vida, y la vida germinará.

Os bendigo con la bendición de la vida para que comencéis vuestra misión. Fuisteis generados  por el amor y destinados a vivir en el amor. El amor es vida y la vida es también amor.

Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

Autor: .

Profesor de Filosofía, Piloto Civil, Profesor de letras clásicas.

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