A La Nueva Creación

a cargo de Stefania Caterina y Tomislav Vlašić

AQUÍ ESTOY, SOY VUESTRO PADRE

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Mensaje  de Dios Padre

AQUÍ ESTOY, SOY VUESTRO PADRE

Estoy con  alegría en medio vuestro para deciros que os amo. Hoy, en vosotros y a través de vosotros se cumplen mis promesas.  Las promesas hechas a vuestros padres  de una humanidad nueva, redimida, las promesas de los profetas. Finalmente se da voz a la esperanza de tantos santos que han pasado en medio de vosotros. Son enjugadas las lágrimas de los justos a lo largo de la historia que han esperado de ver aquello que veis hoy vosotros. (1) Se cumplen mis promesas porque hoy, sobre la Tierra hay un pueblo que me pertenece. Finalmente está la Iglesia de todo el universo que  mi Hijo ha instituido: viva, pulsante, íntegra, que busca solo mi voluntad.

Comprended el hecho que yo esté cumpliendo en vosotros mis promesas, más allá de vuestros límites, pecados, inseguridades, dolencias. Yo soy más grande que todos vosotros, más grande que vuestros corazones, deseos, enfermedades,  porque  “mis caminos están más allá de vuestros caminos y mis pensamientos están muy por encima de vuestros pensamientos”, como lo dije a través del profeta.

Lo que haréis hoy es algo muy grande.(3) No solo porque os consagráis a mí y me consagráis este maravilloso planeta que os he regalado: bello,  hecho justo para vosotros  y que hoy está tan rebajado tal como veis;  sino porque hoy selláis conmigo una alianza irrevocable. La alianza es esta: “vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios”(4)  A través de mi Hijo Jesús, en el Espíritu Santo os introduzco en la tierra prometida, en la Jerusalén nueva,es decir la nueva creación,  preparada desde la eternidad para vosotros y para cuantos me han amado y servido a lo largo de los siglos.

Esto significa que desde hoy en adelante me pertenecéis definitivamente, y yo coloco mi sello sobre vosotros. Es el sello de la eternidad, de la justicia, del amor, de la fidelidad, de la misericordia;  el sello de mis leyes que he escrito en vuestros corazones. Todo esto, hijitos os compromete a ser fieles, no solo por vosotros mismos sino  por toda aquella parte de la   humanidad que  gime, sufre y espera un signo de mí, a través de mi pueblo.

Sabed que la creación nueva comienza desde mi pueblo, sobre la Tierra como en otras partes del universo. Yo no hago nada sin mi pueblo. No soy un Dios celoso de su poder sino que he elegido compartir mi gloria con los ángeles y con los hombres. He elegido compartirla también con las demás criaturas porque la naturaleza es el espejo de mi gloria. Todas las criaturas manifiestan mi gloria, poder y bondad y me disgusta mucho  que no lo hayáis entendido.  Me disgusta mucho que la Tierra- que os ha dado el alimento, el agua, la salud, la alegría- y todas las criaturas que la habitan, hayan sido aprovechadas por el hombre solo por el lucro. Vosotros no obréis así porque sois hermanos y hermanas de todas las criaturas: de los animales, de lasplantas, del agua, del aire, de la tierra etc. porque todos son creados de mi  bondad. Os pido entonces que en vuestras casas la creación encuentre el puesto justo; que a vuestro lado, un animal,  una planta, hasta el último hilo de hierba se sientan seguros, no amenazados ni destrozados  por la sed de ganancia.

Ninguno de vosotros entrará solo en la nueva creación sino que entraréis junto a otras criaturas, no lo olvidéis.

La creación acusa al hombre de la tierra de haberla traicionado, aprovechado, humillado, devastado. Para vosotros  no debe ser así. Hoy  selláis una alianza también con la creación y sois responsables de ella.Os pediré cuentas también de esto. Por eso tratad bien a vuestro planeta allí donde os encontráis, porque ese trocito de creación que  está a vuestro alrededor se os ha confiado para siempre y entrará con vosotros en la nueva creación.

Veis hijitos cómo van las cosas sobre la Tierra. El hombre no me busca,  no me quiere,  no me conoce, me rechaza. Por eso he querido otro pueblo, y he creado una nueva humanidad. En el curso de los siglos he suscitado santos, profetas, justos, pero ahora en vosotros se cumple mi promesa de un pueblo nuevo: vosotros sois mi pueblo nuevo y yo soy vuestro Dios. Mi Hijo os guiará, el Espíritu Santo os santificará y Yo os  protegeré. Quitaré de vosotros las raíces venenosas porque nada impuro puede entrar en mi pueblo. Lucifer y toda su corte no tendrán más lugar entre vosotros. Tendréis pruebas y dificultades porque sentiréis el odio  de los enemigos pero no tendréis más parte en el mal: os separaré de una vez para siempre del mal porque sois mi pueblo.

Espero de vosotros que en todo momento estéis concientes de pertenecerme. El sello que hoy pongo sobre la frente brille en cada instante de vuestra vida, en cada lugar que frecuentéis, ahí por donde paséis. No hace falta  que hagáis grandes discursos; mi sello hablará por sí mismo porque llevaréis mi vida.

Os agradezco por el camino que habéis hecho junto a mí. Ahora comienza otro, el de la creación nueva. Yo os he creado como un árbol precioso que no hunde más sus raíces en esta humanidad sino en la nueva humanidad y en la nueva creación. Sois un pueblo que vive sobre la Tierra pero que no pertenece a la Tierra ni al espíritu del mundo, me pertenece a mí. Comportaos así: no tenéis nada que hacer con el espíritu del mundo, sino llevad a todos lados mi Espíritu

Os digo a vosotros de la Tierra que me habéis rechazado y que no aceptáis mis  leyes de amor, de justicia y de misericordia: ¡de ahora en más vivid como queráis¡ Vivid según vuestras leyes. Pero os digo que tendréis días  duros, porque no experimentaréis más mi amor  ni mi misericordia, ni mi justicia. Os deberéis contentar  con vuestro amor, vuestra justicia y vuestra misericordiaque son iguales a cero. Yo os amo a todos y estoy siempre dispuesto a recibiros, pero mientras me rechacéis no puedo hacer otra cosa que confirmaros en vuestras elecciones: yo respeto vuestra libertad. ¿Queréisandar solos? Andad solos. Ahora toda mi atención se dirige a los humildes, a los puros de corazón, a los inocentes; a todos aquellos que son despreciados, dejados de lado, invisibles. ¡Pobres mis hijos que nacen y mueren sin que a nadie le importe!  No será más así: me dirigiré a los últimos y a través de  mi pueblo los salvaré.

Os sigo también a vosotros, poderosos de la Tierra: no penséis que no os vea. Yo escruto vuestros corazones. Veo que no tenéis en ellos ni amor, ni justicia ni bondad. Buscáis solo vuestra gloria, pero yo os digo que vuestra gloria  se cambiará a nada, porque buscáis la nada, y quedaréis en la nada. Quien quiere vivir solo sin mí, solo morirá. También esta es mi justicia: dejo que cada uno viva según su elección libre y conciente.

Pero, os lo repito: no será dejado nadie solo  entre los humildes, los inocentes entre aquellos que sufren y que me buscan. La plegaria, el ofrecimiento, y el amor de mi pueblo de ahora en adelante alcanzarán a todos aquellos que están en la espera: que mueren sin que una mano los acaricie, que desaparecen de la Tierra sin que nadie los haya notado. Yo no olvido a ninguno y amo a los pequeños. También mi Hijo se hizo pequeño por vosotros. Amo a los justos y a los pobres, a los inocentes y a los puros de corazón. Amo a los niños, a los jóvenes y a todos aquellos  que tienen en sí el deseo de la vida verdadera y no saben a quién dirigirse. Y bien yo les digo: aquí estoy  Yo, soy vuestro Padre, y os espero siempre en la puerta de mi casa, que siempre está abierta. No paséis de largo porque no encontraréis nada fuera de mí.

Hijitos, la Tierra conocerá tiempos duros. Todo el odio que el hombre ha sembrado  volverá sobre él. Veis ya que la naturaleza se rebela al hombre tirano. Pero para vosotros no será así. Nadie os tocará, nada os atormentará.  Estad felices de cuanto estáis viviendo hoy. Consideraos afortunados de estar  aquí presentes. Quien no ha podido estar hoy aquí, no será ciertamente olvidado: la  potencia de esta celebración se extenderá a todos mis hijos de la Tierra y a los  del universo entero. Y mi Iglesia presente en el universo derramará a su vez sobre vosotros la gracia porque sois un solo pueblo.

Os bendigo y os envío como testigos de mi vida y de mi amor. Comprended la responsabilidad y la grandeza  de vuestra vida y de vuestro llamado.

Os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.

(1)Lc.10, 23

(2) Is 55,8

(3) referencia a la consagración de la Tierra a Dios  Padre que será hecha en el curso de la celebración.

(4) Jer. 11,4

Autor: .

Profesor de Filosofía, Piloto Civil, Profesor de letras clásicas.

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