A La Nueva Creación

a cargo de Stefania Caterina y Tomislav Vlašić

JESÚS ESTÁ AQUÍ, EN MEDIO DE VOSOTROS

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21 de febrero  2021-Vigilia de la Fiesta de Maria Santísima, Corredentora de la humanidad.

MENSAJE DE MARÍA SANTÍSIMA: JESÚS ESTÁ AQUÍ, EN MEDIO DE VOSOTROS

Jesús está aquí aunque vuestros ojos no lo vean. Su estrella brilla más que nunca en la Iglesia de todo el Universo y os guiará a los tiempos nuevos. Yo estaré con vosotros como Madre, Reina y Corredentora para ayudaros a acoger la presencia viva y salvífica de Jesús y transmitir al mundo su paz, porque soy la Reina de la Paz.[1]

 

“Queridos hijos míos:

Os agradezco por haberme reconocido y recibido como Corredentora de la humanidad, tal como me presenté a vosotros hace un año. Desde entonces hasta hoy la Tierra no es más la misma, ni tampoco lo sois vosotros. Pues las dificultades de todo tipo que vuestra humanidad está atravesando no os han trastornado, pero sí os han hecho madurar en el camino.

La soledad y el aislamiento que impone la pandemia[2] no han sido y no son para vosotros un desierto horrible, como lo son para muchos, sino más bien un oasis de silencio y de paz para vivir con vuestro Dios.[3] He rezado por vosotros y he vigilado sobre todo este pueblo, la Iglesia del Universo presente sobre la Tierra, para que mi Hijo transformara cada una de vuestras dificultades en una nueva oportunidad para vivir la vida verdadera.

He rezado también por todos los hombres de la Tierra que sufren y lloran. Su grito me desgarra el Corazón, porque soy Madre de la Humanidad y no puedo permanecer indiferente frente al dolor de todos mis hijos, aún de aquellos que no me aman. Yo no puedo no amar, porque estoy colmada del amor puro de Dios que abraza a toda criatura.

En cada hombre que sufre revivo el sufrimiento de Jesús que ha dado la vida por todos, buenos y malos. Por eso no temo acercarme a los pecadores, como no temía Jesús cuando tocaba a los leprosos y los sanaba. El dolor y el pecado no me turban porque soy la Corredentora de la Humanidad. Puedo bajar a vuestros abismos para mostraros el camino que va hacia la luz de Dios.

A todos mis hijos de la Tierra les digo: venid a mí sin temor; abrid vuestro corazón y confiadme vuestros pecados, vuestros miedos, las dudas que os atormentan. Compartid conmigo vuestras alegrías, vuestros proyectos, cada deseo de bien. Yo os recibiré y os confortaré; os purificaré con mi pureza. Intercederá por vosotros según los deseos de Dios; os indicaré el camino que lleva directamente al Corazón de mi Hijo Jesús, donde encontraréis el descanso para vuestras almas.[4]

Yo vivo inmersa en la Santísima Trinidad y puedo actuar a favor de todos vosotros porque soy Madre de Dios y Reina de todo el Universo. Soy omnipotente por gracia, vivo para mi Señor y para vosotros. Soy Madre amorosa, Reina poderosa y Corredentora misericordiosa. Si vivís conmigo estáis en lo seguro.

No os olvidéis de todo lo que os estoy diciendo, porque siempre tendréis necesidad de mi protección. Los tiempos que vendrán serán difíciles para vuestra humanidad, y Yo deseo caminar a vuestro lado para ayudaros y protegeros. La Tierra sobre la que vivís está envuelta en la desesperación, pero Yo puedo daros la esperanza; está inmersa en la inquietud pero yo puedo daros la paz. Dejad que vuestras plegarias sean filtradas a través de mi Corazón. Yo las purificaré de vuestros egoísmos, las embelleceré con mis virtudes y las presentaré delante del Trono del Altísimo.

Me dirijo sobre todo a vosotros que habéis decidido pertenecer a la Iglesia de Jesucristo del Universo. Habéis entregado vuestra vida a Dios a través de mí, y habéis aceptado acompañarme en mi trabajo de Madre, Reina y Corredentora. Estáis trabajando con empeño en la viña del Señor.[5] Con vuestro amor por mí, estáis preparando el triunfo de mi Corazón Inmaculado, que es una etapa obligada en el camino a la nueva creación. Os agradezco por esto.

Sabed que no os hablo para alabarme o para colocarme en el centro de la escena, casi como para robarle el puesto a Dios, como piensan muchos de mis enemigos. No, hijitos, no. Siempre he sido y siempre seré la servidora del Señor, como lo sois todos vosotros. Pero la Santísima Trinidad me ha colmado de gracia y de poder; desea que yo sea ayuda para el pueblo de Dios, del cual formo parte como vosotros y obedecerá a este su deseo.

Hoy os pido que seáis cada vez más conscientes de vuestra misión, en este tiempo extraordinario de LA VENIDA INTERMEDIA DE JESÚS en medio de su pueblo. Ahora más que nunca el rostro de Jesús debe resplandecer en cada uno de vosotros y en esta Iglesia. ¡Qué vuestros rostros sean el reflejo de su gloria, para que la humanidad enceguecida vuelva a ver la luz! Qué vuestras almas sean una fuente en el desierto, para que la humanidad sedienta sacie su sed de amor y de vida.

Jesús está aquí, en medio de vosotros. Su presencia viva debe renovar vuestra vida. Jesús está aquí para transformar vuestro pensamiento, para indicaros nuevos caminos a recorrer, para llevar al mundo su palabra que salva. Sois los misioneros de este tiempo, sois la primavera de la Tierra, el brote de la nueva humanidad, destinado a crecer y a dar fruto. Dejad que el Señor os transforme. Poned todo vuestro empeño en no desilusionar a Aquel que os ha creado y que tiene confianza en vosotros. No engañéis el Corazón de mi Hijo y tampoco el mío. Sé que puedo contar  con vosotros.

El estruendo de los enemigos de Dios crece día a día. Vuestro planeta está saturado de conflictos y de guerras, de palabras vacías y de superficialidad. Lucifer y sus demonios hunden sus garras en los que no hacen nada por cambiar sus vidas y se dejan arrastrar por los acontecimientos. Pero Jesús está aquí, en medio de vosotros. Ha descendido una vez más sobre la Tierra, para bien de todo el Universo, para preparar al pueblo de Dios a su venida gloriosa, que pondrá fin a los tiempos y a la historia como la habéis conocido hasta aquí. Permanecerá con vosotros todo el tiempo que el Padre quiera. Si estáis atentos y vigilantes en la plegaria, sentiréis su presencia cada vez más intensamente.

Jesús está aquí aunque vuestros ojos no lo vean. Su estrella brilla más que nunca en la Iglesia de todo el Universo y os guiará a los tiempos nuevos. Yo estaré con vosotros como Madre, Reina y Corredentora para ayudaros a recibir la presencia viva y salvífica de Jesús y para transmitir al mundo su paz, porque soy la Reina de la Paz.[6]

Os bendigo con mi ternura de Madre, con mi potencia de Reina y con mi misericordia de Corredentora, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

[1] Jn 15, 12-17

[2] Desde el inicio del 2020, la tierra está afligida por la pandemia del Coronavirus Covid 19, que está causando miles de víctimas en todo el mundo. Los gobiernos de casi todos los países del mundo han impuesto rígidos confinamientos a las poblaciones para limitar los contagios y esto ha causado un distanciamiento personal y social entre las personas y la soledad de que habla la Virgen.

[3] Rom 8, 35-39

[4] Mt 11, 28

[5] Mt 20, 1-16

[6] Jn 15, 12-17

Autor: .

Profesor de Filosofía, Piloto Civil, Profesor de letras clásicas.

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